ARPANET, X.25 e Iberpac

mayo 29, 2018 on 8:30 pm | In colección, hist. telecomunicaciones | 2 Comments

Adolfo García Yagüe | En los años 60 el ejército americano era consciente de las limitaciones y vulnerabilidades de la red telefónica que conectaba a sus ordenadores y centros de mando. Por ejemplo, en el caso de fallo de un circuito implicado en una comunicación, la red telefónica no era sensible al mensaje y, automáticamente, no buscaba una ruta alternativa. Con esta preocupación, el ARPA o la Agencia de Investigación de Proyectos Avanzados dependiente del Departamento de Defensa, empezó a financiar proyectos entre Universidades e Instituciones con el fin de buscar soluciones al problema anterior. Uno de aquellos proyectos fue ARPANET (Advanced Research Projects Agency Network).

Conmutación de Paquetes
Básicamente, ARPANET era una Red de Transporte de Datos donde los nodos que formaban la Red eran inteligentes. Es decir, eran sensibles y conocedores del tráfico de datos que se cursaba a través de ellos. Esta Red se formaba conectado cada nodo por diferentes rutas que estos eran capaces de monitorizar con el fin de conocer el estado de la citada conexión. Además, cada uno de estos nodos era capaz de trocear un mensaje en pequeños paquetes y enviarlo a un destino común por diferentes rutas. Ya en el nodo receptor se ensamblan los paquetes hasta reconstruir el mensaje original. En caso de que un nodo o ruta cayese no pasaba nada porque los nodos de la Red eran capaces de advertir el fallo y solicitar un reenvío de los paquetes afectados por otro camino. Es lo que conocemos como Conmutación de Paquetes y es la génesis de Internet.

Como he dicho, en esta de Red participaban múltiples nodos ubicados en centros de Defensa, Universidades y empresas que mantuviesen alguna relación con el ARPA y sus proyectos. En ellos encontramos, acompañando al ordenador central y encargados de procesar el tráfico de datos y de gestionar las líneas de comunicación a los IMP (Interface Message Processor) o lo que lo que es lo mismo, los antecesores de los conocidos router.

Red Especial de Transmisión de Datos (RETD)
Lo que pretendo con esta breve introducción no es comentar los detalles de ARPANET, simplemente introducir el concepto de Conmutación de Paquetes y como esta técnica inspiró a Telefónica a poner en servicio, en 1971, la Red Especial de Transmisión de Datos (RETD). Sus ingenieros, tras hacer una prospección de las redes de EE.UU., se dieron cuenta de las ventajas experimentales de ARPANET frente a la aproximación más madura y basada en la conmutación de mensajes usada por la Western Union (antiguo operador de telegrafía en EE.UU.), por eso se decidieron a crear algo similar a la primera. En aquel momento no existía ningún estándar ni protocolo que tomar como referencia, tampoco había un fabricante al que comprar esta tecnología. Por estas razones, como nodo, usaron máquinas Univac 418-III y desarrollaron todo el software y hardware para que sus líneas telefónicas fueran gestionadas por aquellas máquinas.

Normalmente en estos textos dejo para el final la adopción de una u otra innovación en España. En el caso que nos ocupa, y habiendo citando el carácter experimental de ARPANET, hay que recordar que la antigua Compañía Telefónica Nacional de España (CTNE) fue el primer operador del mundo en adoptar y ofrecer a sus clientes este tipo de red. Además, los españoles tenemos que sentirnos orgullosos al decir que este desarrollo fue propio.

En 1978, aquella Red basada en ordenadores Univac, dio otro salto importante al incorporar nodos desarrollados por la propia Telefónica y dos compañas más, Secoinsa y Sitre. Nos referimos al Tesys. Ambas empresas eran españolas e ilustran, a la perfección, la capacidad técnica de nuestro país y el ecosistema industrial que ha crecido gracias a las necesidades de Telefónica y su participación en un buen número de compañías. Lamentablemente, hace muchos años que la participación industrial de Telefónica ha desaparecido y la globalización de otros competidores y nuevos desafíos tecnológicos le hicieron difícil competir aquel frente.

Aquella Red de Conmutación diseñada y fabricada por Telefónica se adelantó a su tiempo y, como consecuencia de ello, se tuvo que adaptar a la posterior recomendación internacional X.25 del CCITT (Comité Consultivo Internacional de Telégrafos y Teléfonos). Este estándar ponía de acuerdo a todos los operadores, y facilitaba la interoperabilidad entre las redes permitiendo extender los servicios a otros países. Estamos en los años ´80 y Telefónica llama a esta red Iberpac.

Nuevos Servicios
Además de desarrollar servicios para grandes empresa basados en las conexiones virtuales punto-a-punto entre dos de sus sedes, era posible poner en marcha circuitos para conectar numerosas sedes con un punto central, como una red de oficinas bancarias o terminales de venta de billetes de avión o de tren. También, por Iberpac, viajaban los datos procedentes de los datafonos de aquellos comercios que empezaban a aceptar el pago con tarjeta de crédito magnética. En este caso, el datafono efectuaba una llamada a un número telefónico especial donde un nodo conectaba con la Red X.25, es decir entraba en Iberpac.

Como he comentado estos servicios se limitaban al transporte de una pequeña transacción, generalmente de tipo económico, donde intervenía un datafono, un cajero automático o un terminal de venta. También se prestaba el servicio Teletex con el que Telefónica pretendía ir un paso más allá en su competición con el veterano Telex, que prestaba Correos y Telégrafos. El Teletex permitía a las empresas -con un terminal compatible- enviar textos sobre Iberpac de una forma más rápida y flexible.

Quizás, el servicio que todos recordamos y que en muchos aspectos se acercaba a Internet, es Videotex, conocido en España como Ibertex. Una vez más el acceso se realizaba a través de la Red Telefónica común pero un nodo de acceso se encargaba de “meternos” en Iberpac. Allí podíamos encontrar los servicios de diferentes empresas para, desde la comodidad de nuestro domicilio, acceder a la banca online, reservar unos pasajes o consultar una noticia. En España, el inicio experimental del servicio Ibertex, coincidió con la celebración de los Mundiales de 1982. Semejante acontecimiento de modernidad nos obligaba a ofrecer una información precisa y actualizada a todos los periodistas que cubrían el evento.

Como hemos visto antes la Red X.25 se inspira en ARPANET y, como tal, su cualidad principal es la de garantizar el envío seguro de información. Además de pequeñas transacciones, hemos comentado que esta Red se ha usado para el envío de otros datos “más pesados” como Ibertex y conectar Redes Locales, no obstante, para este último fin, la red carece de capacidad y su uso es caro. Esta fue una de las razones que impulso la adopción de Frame Relay (Red UNO de Telefónica) y, posteriormente, ATM (Asynchronous Transfer Mode). Más adelante, estas redes han acabado desapareciendo basándose, actualmente, en Ethernet, IP y MPLS.

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Aficionados a la Electrónica (y 2)

mayo 19, 2018 on 7:29 pm | In colección, hist. informática | 2 Comments

Adolfo García Yagüe | El texto anterior titulado “Aficionados a la Electrónica” quedaría incompleto de no recordar que pasó en nuestro país cuando este fenómeno despertó. Aunque con retraso aquí, como en el resto de Europa, se pueden presentar dos iniciativas que acercaban el ordenador a nuestras casas o talleres. Me refiero al Amico 2000 y al Junior Computer. Ambos fueron concebidos fuera de nuestras fronteras: Italia y Holanda, respectivamente. Los dos fueron introducidas en España a través de sendas revistas de electrónica: Revista Española de la Electrónica (REDE) y Elektor. Y los dos comparten un diseño similar, basado en una monoplaca donde, a través de un minúsculo teclado y un pequeño display, es posible introducir programas en ensamblador en hexadecimal. El concepto no es novedoso pues se había hecho años atrás en máquinas como el KIM-1. También, para ser exactos, hay que decir que esta forma de “resumir” un ordenador estaba superada desde hace años pero era muy barata y su cometido, el de la educación en las capacidades de un microprocesador, la hacía ideal en un entorno de aficionados.

Ya que lo he mencionado debería presentar antes al KIM-1: Este ordenador fue lanzado en EE.UU. en 1976 por el fabricante de microprocesadores MOS Technology. Era una forma de acercar al público su nuevo chip, el 6502. Acompañaban al KIM-1 unos buenos manuales explicando su diseño y, sobre todo, como había que programar un 6502. Con esta idea de resumir en una única placa todas las características imprescindibles para un ordenador, incluía un pequeño teclado y un visor hexadecimal, la memora RAM y los puertos de entrada y salida. Además, si se quería usar el almacenamiento externo para guardar o recuperar programas, solo había que recurrir a un magnetófono convencional. Era la mínima expresión para ponerse a manos a la obra. Eso sí, había que currarse un poco la fuente de alimentación y la conexión del casete. Al frente de su diseño estaba Chuck Peddle (1937), padre del proyecto 6502.

El KIM-1 no pretendía competir con el Altair pero era enormemente más barato y sencillo de poner en marcha. Como he dicho, su objetivo principal era dar a conocer el microprocesador 6502. La buena acogida del KIM-1 le garantizó unas cotas de popularidad no supuestas. Se editaron muchos libros y artículos explicando cómo sacar más partido de él, no obstante MOS Technology atravesaba por fuertes problemas financieros hacia 1976, y terminó cayendo en manos de Commodore quien siguió comercializando el KIM-1 y fue utilizado como base para desarrollar el Commodore PET.

Pero volvamos a España. Aquí se presentó en abril de 1980, a través de la revista REDE, un equipo que ya venía siendo comercializado en Italia: El Amico 2000. A través de diez entregas se dio a conocer a un público electrónico las capacidades de esta máquina basada en el 6502 de la citada MOS. Aunque no lo seguí en persona, creo que no trascendió de la curiosidad técnica y dudo de su efectividad comercial. Más allá de aquellos artículos no se le dio continuidad y la llegada –al año siguiente- del ZX81 de Sinclair acabo con las expectativas de este proyecto. Ya en 1982, existiendo un nuevo filón editorial, REDE se subió al carro editando el suplemento Micro/Bit. También, en ese año, la revista electrónica Circuito Impreso empezaría a publicar artículos dirigidos a usuarios del ZX81.

También en 1980 se publicaría en el número 6 de la joven edición española de la revista Elektor un equipo que tuvo más tras trascendencia. Me refiero al Junior Computer, también basado en un 6502 y mucho más “arropado” en España que el Amico 2000. Realmente, como el Junior Computer era un proyecto de la matriz holandesa de Elektor, se tenía control sobre él y se fueron publicaron más artículos técnicos además de dos libros donde se explicaba detalladamente su funcionamiento. También, al ser un equipo en kit, era fácil encontrar los componentes a través del canal habitual de la revista.

Se puede decir que ambas máquinas permitieron desarrollar, aunque fuese brevemente y tarde, el fenómeno “Aficionado”. Eran ejemplos de lo que un ordenador muy básico puede hacer en manos de un electrónico y permitían introducirse en el mundo de los microprocesadores. Esta afición no desapareció pero, salvo la publicación –en 1984- de un libro de Steve Ciarca, original de 1981, donde se nos proponía la construcción de un ordenador monoplaca basado en el Z80 de Zilog, los montajes electrónicos quedaron para ordenadores domésticos como el Commodore VIC 20, ZX 81 o Commodore 64 o ZX Spectrum. Hace unos años, coincidencias de la vida, en capital del grupo editorial que publica la revista Elektor entró Steve Ciarca…

Como digo, a lo largo de la década de los ´80 aparecieron otras máquinas pero he preferido recogerlos en otro capítulo de la colección porque ya es otra historia.

Colección | Aficionados a la Electrónica (1) | Réplica del Apple 1 con la PCB Mimeo

Aficionados a la Electrónica (1)

mayo 13, 2018 on 6:43 pm | In colección, hist. informática | 5 Comments

Adolfo García Yagüe | No sería justo, o al menos resulta poco preciso, afirmar que esta historia empieza con el Altair 8800 y el Apple 1. Tampoco hay que caer en el error de pensar que “todo lo importante” fue inventado por Steve Jobs (1955-2011). Cuando uno visita las fotos de las piezas que voy subiendo se da cuenta que “esta historia” empezó hace tiempo y que es obra de muchas personas.

Lo anterior nos lleva a preguntarnos ¿Qué es lo que hizo famoso a ambos ordenadores? Es cierto que son contemporáneos de un momento, de un espíritu que reinaba en una época, y que son obra de una joven y soñadora generación. De alguna forma, aquella nueva generación, tomó el testigo de las grandes compañías y lo acercó a los hogares. Si queremos ser más poéticos podemos decir que ellos fueron los que robaron el fuego a los dioses y se (nos) lo dieron al resto de mortales… Como vemos en las imágenes de la exposición, las bases tecnológicas ya estaban sobre la mesa y era posible la construcción “fácil” de un ordenador. Entrecomillo fácil porque ni mucho menos se pensaba en el usuario medio. En el arranque, allá por el año 1974, se tenía en mente al aficionado a la electrónica dispuesto a coger el soldador y montarse un cacharro con lucecitas. Buena prueba de ello es que en las revistas orientadas al mundo de los radioaficionados y la electrónica es donde se empiezan a publicar artículos sobre estos temas. Es cierto que aquellos pioneros no tardaron en iniciar una nueva industria cuyo objetivo era fabricar ordenadores y software para todos.

Por fijar un punto de partida diría que Don Lancaster, en septiembre de 1973, a través de un artículo publicado en la revista Radio-Electronics, demostró que era fácil construir un pequeño teclado que presentara textos por la pantalla de un televisor. Aquel equipo fue llamado TV Typewriter y exploraba las funcionalidades de dos nuevos circuitos integrados, el 2513 y 2818, ambos de la empresa Signetics. Sin ser un ordenador, el TV Typewriter avanzaba sobre un tema esencial: la entrada de datos (teclado) y la salida de resultados (la pantalla de TV). Aquello daba para mucho si eras un aficionado y echabas la imaginación a volar. Era un principio.

El siguiente paso se produjo en 1974 de la mano de Jonathan Titus, un recién graduado en electrónica, y también a través de la revista Radio-Electronics. En efecto, en julio de aquel año se anunció la posibilidad de construir un ordenador, el Mark-8, alrededor del microprocesador 8008, de Intel. El Mark 8 ya contemplaba el uso de un terminal como el TV Typewriter para introducir instrucciones e incluso se hablaba de hacer uso de la vetusta cinta perforada para I/O.

Entre Radio-Electronics y Popular Electronics existía una fuerte rivalidad y era obvio que el mercado editorial empezaba a cambiar y era necesario evolucionar hacia nuevos contenidos. Por esta razón Popular Electronics se puso en manos de Edward Roberts (1941-2010) y su experiencia basada en las calculadoras. En el pasado, Roberts publicó artículos y escribió un libro sobre el funcionamiento de las citadas calculadoras. Además tenía una pequeña firma llamada MITS dedicada a la comercialización de estas, bien en kit o ya montadas. Desde luego Eduard Roberts tenía los conocimientos y, sobre todo, era un pequeño empresario que sabía dar continuidad a la venta de kits. El proyecto se llamaría Altair, recodándonos así el nombre de la estrella y aquel capítulo de Star Trek. Aparte de esto solo estaba claro que tenía que ser un kit modular, pensado para aficionados a la electrónica y, si se quería captar la atención del mercado, tenía que estar basado en el nuevo microprocesador de Intel, el 8080.

Era enero de 1975 cuando el Altair 8800 fue anunciado en Popular Electronics. Era un equipo limitado pero tenía una gran modularidad lo que facilitaba su evolución. Así paso. Como el objetivo era poner en el mercado algo abierto, a su alrededor empezaron a nacer otras iniciativas en la fabricación y comercialización de hardware y software. Numerosos aficionados dieron el salto y se convirtieron en empresarios. Quizás, el más conocido, es Bill Gates (1955) y Paul Allen (1953) y, por supuesto, su empresa Microsoft. Ellos desarrollaron y comercializaron el primer Basic para Altair. Otros menos conocidos pero también importantes fueron Harry Thomas Garland (1947) y Roger Douglas Melen (1946), fundadores de Cromemco e inventores de la primera tarjeta gráfica para el Altair; Gary Ingram y Bob Marsh, fundadores de Processor Technology e inventores de una tarjeta de ampliación de memoria RAM para el Altair; Lee Felsentein (1945) diseñador de ordenadores y del primer modem para Altair; Don Tarbell, fundador de Tarbell Electronics e inventor de una de las primeras tarjetas para usar un casete común como sistema de almacenamiento en Altair… La lista es extensa pero, merece la pena recordar que, como denominador común, está su juventud y su anonimato, y que empezaron desarrollando para el Altair 8800.

No obstante, aunque el Altair 8800 tiene algo de leyenda, hay que decir que es una máquina delicada y que tiende a fallar porque su construcción es demasiado artesanal. Esto quiere decir que su mayor diferencial, es decir, ser el primero y dirigirse a los aficionados a la electrónica, hace de él que tenga muchas deficiencias en su acabado, calidad del circuito impreso y conectores, mecánica o fuente de alimentación. Se pensó como un kit para montar en el taller, no como un producto y, ni mucho menos, se ambicionó convertirse en un estándar. Por esta razón, a final de 1975, aparecería el IMSAI 8080, fabricado por IMS Associates, Inc. Conceptualmente igual que el Altair y totalmente compatible, pero pensado para durar. El IMSAI 8080 era el primer competidor del Altair y, aunque el exterior nos recuerda a este, la calidad de su diseño interior no tiene nada que ver. De hecho, como veremos en otros textos, esta máquina siguió creciendo hasta mediados de los años `80.

Nos encontramos en 1975 y han pasado unos años desde nuestro comienzo, allá por el año 1973. Estos han sido años en los que la informática se ha movido en un terreno de aficionado a la electrónica. Para seguir contando esta historia, y trascender de los clubs de freaks y sus folletos con aire de fanzine, hace falta que nazca una revista totalmente enfocada en informática y con un aire más profesional. Así es, en septiembre de 1975 aparecería el primer número de la revista Byte. Desde mi punto de vista, por su longevidad y por la calidad de los primeros años, fue la mejor publicación relacionada con la informática personal. Aquellos años estaban dominados por la novedad constante y por una ambición -poco común en nuestros tiempos- de explicar al lector cómo funcionan las cosas. Estaba claro que muchos de sus lectores seguían siendo aficionados a la electrónica y avezados informáticos, y estos no se conformaban con bonitas fotos y un resumen superficial.

Así las cosas ya estamos en el ‘76. Aquellos freaks se sentían auténticos colonos de un nuevo mundo donde parecía que estaba todo por hacer. Se reunían entre ellos y ponían en común sus alocadas ideas y proyectos en clubs como el Homebrew Club. Dos asiduos a este club fueron Steve Wozniak (1950) y Steve Jobs (1955-2011). Allí Wozniak, empleado de Hewlett Packard, hablaba de un ordenador compacto que usase las capacidades del reciente y barato microprocesador 6502, lanzado por MOS Technology. Tampoco pasaba por alto las capacidades del 2513, de Signetics, estudiado años atrás por Don Lancaster en su TV Typewriter. Mientras todos sus correligionarios parecían estar hipnotizados por el Altair y el IMSAI, su amigo Jobs le tomó tan en serio que le propuso montar una compañía para comercializar su invento al que llamarían Apple 1.

El Apple 1 fue un paso necesario entre un Altair y un ordenador acabado como de SOL-20 de Processor Technology. También resultó ser una forma de medir las fuerzas (y la química) del tándem Wozniak-Jobs y ver de lo que podían ser capaces. En muchos sentidos ellos tenían claro que, para hacerlo accesible y masivo, un ordenador como el Altair necesitaba ser humanizado y aprovechar fácilmente otros elementos a nuestro alcance, como un casete o la televisión. Tampoco ayudaba la modularidad y tamaño del Altair, aunque ideal para un aficionado al soldador, era inadmisible para una persona acostumbrada a los sencillos electrodomésticos. En definitiva, un ordenador tenía que caber en una placa, tener un teclado, conectarse a la TV y al casete, y por último contar un lenguaje de programación fácil como el Basic.

Colección | Primera Generación de Videoconsolas (1) | Aficionados a la Electrónica (y 2) | Réplica del Apple 1 con la PCB Mimeo



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