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agosto 26, 2018 on 8:15 pm | In colección, hist. informática | 3 Comments

Adolfo García Yagüe | Normalmente, cuando hacemos referencia a este periodo y a la Retroinformática, nos referimos al momento en el que ordenador llegó a nuestras casas. Es difícil hablar de esta época sin repetir lo que ya se ha dicho y escrito en infinidad de webs y algún libro. De hecho, repartidos por toda la geografía española, tienen lugar numerosas citas “Retro” donde se exponen máquinas de aquellos años y se habla sobre videojuegos clásicos.

En este periodo podemos distinguir dos etapas claras, una, la inicial, marcada por el uso del microprocesador de 8 bits Z80 de Zilog y el 6502 de MOS. La otra, pasada la mitad de los años ´80, que se distingue por el empleo del 68000 de Motorola. Veremos que ambas se solapan y, con permiso de los PCs y equipos más profesionales, coinciden en el mercado algunos años.

Como ya hemos dicho en otro artículo, la premisa principal de esta época era ofrecer un precio lo suficientemente atractivo para hacerse un hueco en la economía doméstica. Con esta máxima se optaba por teclados muy sencillos y se recurría a un televisor como monitor, o al casete como sistema de almacenamiento. Tampoco se andaba sobrado de memoria RAM por lo que hablar de 16KBytes, 48K o 64K era lo habitual. Años más tarde, algunos ordenadores, dieron el salto a los 128K e incluían almacenamiento basado en disco flexible, pero seguían anclados en los 8 bits.

No obstante aquellos 8 bits hicieron posible un gran mercado. España, junto al Reino Unido, llegó a convertirse en una potencia exportadora de videojuegos. A su vez los canales de distribución y venta se desarrollaron enormemente. Por otro lado, eran unos años donde ya existía cierta saturación de revistas y libros que acercaban la informática a cualquiera y, como no olvidarse de las academias que prometían prepararnos para el mañana. Incluso, en aquel entorno, se llegó a fabricar un ordenador británico, el Dragon 32, en Cáceres. No tengo nada contra Extremadura ni la fabricación dentro de nuestras fronteras, pero el hecho no deja de llamar la atención. Esta decisión parecía obedecer más al interés de introducir a una deficitaria compañía en el efervescente mercado nacional y gozar así del respaldo financiero del INI (Instituto Nacional de Industria) y, de paso, vender equipos a los colegios dependientes de la Junta. Igual de sorprendente es el Inves Spectrum +, basado en el Sinclair ZX Spectrum +, que fue castellanizado y fabricado en 1986 por Investrónica (El Corte Inglés) para el mercado nacional.

Aquel apogeo despertó otro fenómeno que alcanzó una popularidad desconocida. Aquí se llegó a comerciar, a plena luz del día, con juegos copiados ilegalmente o pirateados. Con la excusa de su elevado precio algunos no dudaron en montar puestos en el rastro de Madrid ofreciendo cualquier título a un precio ridículo. En aquel momento no lo entendíamos, incluso celebrábamos tal actitud, pero estábamos contribuyendo a cargarnos un mercado que nacía. Posiblemente, ejemplos como este, ilustran aquella falta de visión y por eso pocas empresas lograron sobrevivir. Al comienzo de los ’90 ya habían desaparecido numerosas cadenas de distribución, estudios de programación y revistas. Es cierto que coincidía con un abandono masivo de los 8 bits, pero da la sensación que la industria no era lo suficiente sólida para sostener a todos. Los buenos títulos creados en el pasado demostraban que no era por una falta de talento y capacidad técnica.

Posiblemente faltó educación y una pizca de institucionalización -un plan- en todo este rápido crecimiento. Para desarrollar esta idea pongo el ejemplo del BBC Inglés. Allí, a principios de los años ochenta, la todopoderosa BBC, decidió patrocinar un ordenador como acompañamiento a una serie de televisión que divulgaba la informática entre las familias. Fruto de esta iniciativa, la empresa Acorn creó un ordenador (el BBC Micro) que alcanzó una popularidad que rivalizaba con el -también inglés- ZX Spectrum pero, técnicamente, mucho mejor que este. Esto podría ser una anécdota si no fuera porque hacia finales de los ´80 el BBC Micro evolucionó en un ordenador llamado Archimedes con un microprocesador RISC (Reduced Instruction Set Computer) propio, y de ahí a los microprocesadores ARM (Advanced RISC Machine) de nuestros móviles y millones de dispositivos embebidos… Otro ejemplo de esta visión innovadora y arriesgada fue el lanzamiento del mítico ordenador Jupiter ACE. Hasta la fecha, que yo sepa, esta es la única máquina doméstica que incluyó en su ROM un intérprete del lenguaje FORTH en lugar de BASIC. Esta actividad creativa se concentró mayoritariamente en la región de Cambridge (Universidad de Cambridge…), donde fueron apareciendo empresas que dieron forma a un ecosistema económico. Hoy nos sonará el espíritu con el que se ha creado allí la Raspberry Pi… Acabo recordando como Mi Computer, un coleccionable originario de Reino Unido y publicado aquí a partir de enero de 1984, era distinto de la mayoría de las publicaciones nacionales. No quiero decir que fuéramos más cutres, pero en las páginas de esta enciclopedia se aprecian rasgos para, además de entretener, educar y despertar la pasión por la informática.

Sin duda, uno de los protagonistas de aquella pequeña revolución fue Clive Sinclair (1940). Al finalizar los setenta, este fabricante de calculadoras, relojes digitales y microtelevisores se encontraba en la misma situación que años antes se había vivido en Estados Unidos: tenía que cambiar el rumbo de su negocio y abrirse al incipiente mundo de los microordenadores. Con este propósito creo el ZX80. Con su apariencia de juguete esta máquina evidenciaba la tendencia que tenía Sinclair por miniaturizar sus creaciones. Con un peso de apenas 400 gramos y 22×18 centímetros incluía todos los elementos para poder funcionar. El ZX80 se puso a la venta por 99,95 libras y los más atrevidos lo pudieron adquirir en kit a un precio de 79,95£. Un procesador Z80 a 3,25 MHz direccionaba un exiguo KByte de memoria RAM y 4KB de ROM. A pesar de sus limitadas prestaciones hardware esta máquina fue un éxito rotundo. El camino para Clive Sinclair estaba claro: de inmediato había que poner un nuevo producto en el mercado para no perder el posicionamiento conseguido.

Así es como al año siguiente se presentó el ZX81. También estaba basado en el Z80 pero la placa base se rediseño por completo y se simplificó notablemente gracias a la incorporación de un chip diseñado a medida por Ferranti, la ULA (Uncommitted Logic Array). De esta forma el ZX81 sólo tenía cuatro circuitos integrados: el microprocesador Z80A, la citada ULA, un chip de memoria RAM 4118 de 1Kx8 bits y la memoria ROM del tipo 2364 de 8Kx8 bits. La ROM del sistema se había aumentado a 8 KB de tamaño, y el lenguaje BASIC ahora soportaba aritmética de coma flotante. En el lanzamiento del Sinclair ZX81 se ofreció esta ROM como una actualización para el ZX80. Esta máquina aún se podía adquirir en kit.

El ZX81 llegó a España al poco de su lanzamiento. Ya hemos comentado como cambió el rumbo de los aficionados a la electrónica que empezaban a cacharrear con el Junior Computer. También, desde el teclado táctil del ZX81, comenzarían a dar sus primeros pasos toda una generación de brillantes programadores que, poco tiempo después, dieron forma a la etapa conocida como La edad de oro de software español. La Pulga, de Paco Suárez (1954), es el primer juego desarrollado y posteriormente comercializado en España. Este juego fue programado para un ZX81 y llegó a las manos de Indescomp, uno de los primeros distribuidores españoles. Parece ser que Paco Suárez estaba intentando explicar a su hermano cómo se podía hacer una parábola y, al ver los resultados, decidió incorporar un personaje que fuera el que efectuara dicho movimiento, creando, de esta forma, lo que más tarde iba a ser un famoso juego.

Desde EE.UU., también en 1981, nos llegó el VIC-20 de Commodore. Ya hemos comentado que esta empresa no era nueva en el mercado. Ellos compraron al fabricante de circuitos integrados MOS Technology y lanzaron la serie de ordenadores PET. Su fundador, Jack Tramiel (1928-2012), fue una persona singular, de película, que logró sobrevivir al exterminio nazi. Su madre murió asesinada en Auschwitz y su padre en un campo de trabajo, y él llegó a ser “examinado” por el mismísimo Mengele. Tras su liberación emigró a EE.UU. donde empezó a comercializar calculadoras mecánicas y máquinas de escribir.

El Commodore VIC-20 funcionaba con un microprocesador MOS 6502 con los que manejaba 5KB de memoria RAM. Permitía el uso de colores y sus características técnicas y apariencia eran muy superiores a las de un ZX81. Esta máquina salió al mercado por debajo de los 300 dólares y junto al Atari 400, Texas Instruments TI99, Tandy TRS-80 Color y el posterior Commodore 64 (1982) dominaron el mercado doméstico estadounidense.

En 1982 Sinclair presentaría el ZX Spectrum y con él seguía la senda marcada en los anteriores con ZX80 y ZX81. El bajo precio de este ordenador y la abundancia de juegos lo convirtieron en una máquina tremendamente popular. Seguía basado en un Z80 y se lanzó una versión con 16KB de RAM otra con 48KB. En torno a este equipo y al Commodore 64 se polarizaron los primeros usuarios españoles. Posteriormente, tras la aparición de Amstrad y los sistemas MSX, el mercado ofreció otras opciones. En España, el factor económico era el principal elemento decisorio en entre ambos. El C64 era técnicamente superior al Spectrum y más caro.

Como vemos, en la primera mitad de los ’80 empezaba a existir cierta saturación de modelos. Para las empresas de software resultaba imposible versionar cada programa para atender las demandas de cada nuevo sistema. Con MSX (Machines with Software eXchangeability) se pretendía establecer una norma en el diseño del hardware y software de forma que, independientemente del fabricante, fueran compatibles entre sí. Algo parecido al IBM PC pero en el mercado doméstico.

Un par de años antes de la aparición del MSX, Harry Fox y Alex Weiss, dos importadores de relojes de New York, veían como los avances tecnológicos abarataban los precios. Este hecho les hizo pensar que también era posible fabricar ordenadores económicos. Así, en 1982, fundaron en Hong Kong la compañía Spectravideo y contactaron con Microsoft para desarrollar el software del nuevo ordenador. En este escenario aparece Kazuhiko Nishi (1956), vicepresidente de Microsoft para Asia y más tarde fundador de ASCII Corporation. A Nishi le encantó el proyecto de Fox y Weiss y, tras reunirse con ellos, se implicó realizando modificaciones al diseño original. Nishi había desarrollado el prototipo del futuro estándar MSX sobre la base del Spectravideo SV-318 y SV-328.

Más tarde Nishi promocionó estos diseños en Japón y en marzo de 1983 volvió a Spectravideo como representante de un consorcio empresas japonesas, entre las que destacaba Sony, Panasonic, Canon, Toshiba y Yamaha. Kazuhiko Nishi solicitaba permiso de fabricación a Fox y Weiss. Estos eran conscientes de que en el futuro Nishi podía reclamar parte de los derechos por el diseño, razón por la cual sugirieron a Nishi que diseñase otra máquina, compatible con ambos pero lo suficientemente distinta como para no necesitar una autorización para fabricarla. Tras esas modificaciones nace el estándar MSX. Por este motivo los SV-318 y SV-328 son considerados máquinas pre-MSX, con características muy cercanas al estándar (vídeo, sprites, sonido e interfaces) pero no totalmente compatibles.

En junio de 1983 se presentó en Tokio el estándar MSX. A lo largo de su historia más de 30 compañías fabricaron equipos compatibles, entre ellos Philips. Realmente, donde más presencia tuvo este estándar fue en Japón y Corea del Sur. En Europa, en particular en España y Holanda, tuvo cierta repercusión pero no alcanzó la popularidad del ZX Spectrum y Commodore 64. En EE.UU. apenas penetró, a pesar de que Microsoft desarrolló el sistema operativo y software diverso. El corazón de los MSX seguía siendo un Z80 corriendo el sistema operativo MSX-DOS de Tim Paterson (1956), creador del 86-DOS y antecesor del MS-DOS.

Amstrad fue otra empresa británica que hizo historia en esta época. Además supo moverse en el incipiente mercado de los PC Compatibles y llegó a absorber, y dar su toque personal, a la compañía de Sinclair. Al frente de esta empresa encontramos a Alan Sugar (1947) quien supo hacerse un hueco en el competitivo mundo de los ordenadores domésticos desde el sector de los equipos de sonido. Aquello pasó en 1984 y rompió con todo lo anterior al presentar el Amstrad CPC 464. Esta máquina, a diferencia de las anteriores, incluía un monitor y casete integrado. Su acabado era impecable y sus prestaciones excelentes, aunque seguía dependiendo de la arquitectura de 8 bits de Zilog. Además Amstrad puede presumir de hacer realmente popular el uso de un método de almacenamiento diferente a la cinta de casete. Fueron ellos los que impulsaron en modelos posteriores (CPC 664 y CPC 6128) el uso del disco flexible de tres pulgadas. Esta aproximación también fue seguida con los modelos Spectrum +3.

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Fibra Óptica

julio 17, 2018 on 8:36 pm | In colección, hist. telecomunicaciones | 2 Comments

Adolfo García Yagüe | Hoy en día el empleo de la fibra óptica como medio de transmisión forma parte de nuestra cotidianidad. En otros textos hemos visto cómo llegó a nuestras casas y, a través de ella, nos conectamos a Internet, hablamos por teléfono o vemos la televisión.

Usar la luz -o los fotones para ser más preciso- como medio de transmisión no es una novedad. Ya en los albores de la telefonía, Alexander Graham Bell (1847-1822) patentó un ingenio llamado Photophone que permitía la comunicación hablada -a pequeñas distancias- usando un rayo luminoso. Aquello, aun considerándolo un hito, quedó como una curiosidad técnica por lo limitado de la distancia alcanzada y su estabilidad. También John Tyndall (1820-1893) estudió como un rayo de luz podía viajar a través de la curva que forma un chorro de agua. Este fenómeno fue antes descrito por Jacques Babinet (1794-1872) y Daniel Colladon (1802-1893). Como digo, estos pasos son importantes y otros, como el Telégrafo Óptico de Claude Chappe (1763-1805), merecen ser recordados en esta historia pero distan mucho de la invención de láser y la fibra óptica. Esto quiere decir que, aunque la idea de enviar voz usando un rayo luminoso fuera llamativa, en el tiempo de Bell, no se sabía lo suficiente.

Por lo anterior podemos establecer como punto de partida la invención de una fuente de luz coherente como es el Láser (Light Amplification by Stimulated Emission of Radiation). Conocemos muchas aplicaciones que éste tiene y por eso hay distintos tipos y, en el tema que nos ocupa, el primer láser inventado en 1960 por Theodore Maiman (1927-2007), no se utiliza en comunicaciones por fibra. Lo importante aquí no es tanto su potencia luminosa como la frecuencia o “color” al que emite, y la capacidad de controlar -o modular- este haz de luz a nuestro antojo. Esta es la razón por la que el descubrimiento de materiales semiconductores con propiedades ópticas, como el Arseniuro de Galio (GaAs), hicieron posible el láser semiconductor y la posibilidad de modular este con un tren de datos a una temperatura controlada. Eso pasó en 1967 en los Laboratorios Bell y fue consecuencia del trabajo previo de muchas personas y compañías.

En el estudio de la fibra óptica sucede igual. Aunque los principios de funcionamiento básicos, casi intuitivos, se pueden comprender desde el estudio de la óptica geométrica (Siglo XVII), no es hasta el desarrollo de las teorías sobre de la naturaleza electromagnética de la luz y la teoría cuántica (en el Siglo XX) cuando se está en condiciones de pensar seriamente en ella, así como en el proceso industrial asociado a su fabricación. Esto último tiene que ver con la purificación del vidrio y la existencia de ciertos iones que absorben los fotones que viajan a su través. También está relacionado con el uso de unas ventanas ópticas próximas a la región infrarroja para la transmisión de datos. Esta dificultad no era desconocida, de hecho el uso de fibras ya se empezaba a usar en los años 60 para enviar luz y recoger imágenes con fines médicos, como las laparoscopias. En este caso se trabaja con fibras de pequeñas longitudes por lo que la atenuación o las pérdidas que la imagen sufre no es un gran problema. En cambio, en comunicaciones, la distancia y atenuación son esenciales. Fueron Charles Kao (1933) y George Hockham (1938-2013) quienes demostraron en 1966 que era posible usar el vidrio a ciertas frecuencias para comunicaciones, pero previamente es necesario “limpiarlo” de impurezas -de tamaño atómico- responsables de la atenuación del rayo de luz. Aquel trabajo sirvió para que en 1970, científicos de Corning Glass Works, fabricaran la primera fibra óptica multimodo con una atenuación inferior a los 20dB por kilómetro. Dos años más tarde se fabricarían fibras multimodo de 4dB/Km y, a continuación, llegarían las fibras monomodo con atenuaciones de 0.4 dB/Km. En 1976, en Atlanta, EE.UU., entró en servicio la primera conexión experimental por fibra entre los centros de la Western Electric y Bell Labs.

Telefónica, la antigua CTNE, en 1981 experimentó con un tendido de 500m entre sus edificios del antiguo Centro de Investigación y Estudios (CIE), en la calle Lérida de Madrid, y la central de la calle Tetuán. Posteriormente y ya en explotación, se unirían las centrales de Atocha, Rios Rosas y Bellas Vistas. No obstante, fue en 1982, cuando RENFE consiguió una “ventaja simbólica” al conectar por fibra óptica y poner en servicio sus centrales telefónicas de las estaciones de Chamartín y Atocha. Fueron los primeros 9,5Km de un cable que llevaba en su interior 4 fibras ópticas y resolvía la inmunidad electromagnética derivada del tendido eléctrico y motores de los trenes. Ya en el año 1986 Telefónica puso en servicio entre Gran Canaria y Tenerife el OPTICAN, el primer cable submarino de fibra óptica del mundo.

Como podéis imaginar, por su tamaño y material de fabricación, la fibra óptica es muy frágil. Si a esta fragilidad le añadimos las leyes geométricas que nos impone para que la luz se propague por su interior, nos encontramos que su utilidad a la intemperie es bien poca como, por ejemplo, en un tendido aéreo, o por la fachada de un edificio, o sumergida en el océano. Es ahí donde reside saber fabricar un cable que proteja a una o cientos de fibras y, a la vez, permita su instalación en entornos donde el cable va a sufrir fuertes estiramientos, torsiones o, mordiscos de ratas… (y no es broma)

España puede presumir de dominar a la perfección la fabricación de cables de fibra óptica. Standard Eléctrica, adaptó su fábrica de Maliaño, Santander, para fabricar este tipo de cable. En Barcelona, en Vilanova i la Geltrú, ocurrió algo parecido con la fábrica que allí tenía Pirelli. Y en Zaragoza, en Malpica, en la fábrica de Cables de Comunicaciones –antiguamente participada por Telefónica y los americanos de General Cable– también se pusieron manos a la obra con esta tecnología.

Hoy en día no se concibe ninguna línea ferroviaria u obra civil sin tender, en paralelo, cable de fibra óptica. De hecho ADIF ofrece en alquiler el uso de estas fibras para que otras compañías puedan conectar sus equipos. Dejando a un lado el uso de la fibra por parte de compañías ferroviarias, autopistas, energía o Correos, la gran red de fibra pertenece a Telefónica. Ya hemos visto que en los años ’80 empezaron a conectar sus nodos principales con este cable. De esta forma, fueron prescindiendo de los pesados y caros cables coaxiales y cuadretes en rutas interprovinciales y urbanas. Así, si en el año 1988 en España tenían algo más de 1000 Km instalados y en 1992 hablaban de 23000Km, actualmente los kilómetros de cable de fibra se deben contar por millones si incluimos todos los países en los que opera, los cables submarinos en los que participa y los tendidos FTTH a hogares.

Este ambicioso despliegue era necesario si se quería poner en servicio nuevas tecnologías de transporte como SDH (Synchronous Digital Hierarchy), o Jerarquía Digital Síncrona como le gusta decir a Telefónica. Por otro lado, los nuevos nodos Frame Relay (Red UNO) que complementaba y a veces sustituía a Iberpac y X.25, ya contemplaban conexiones por fibra. Ambas tecnologías empezaron a funcionar en 1991 y representan un hito de evolución técnica. El gran salto para sus clientes vendría con el Plan Fotón. En efecto, aunque ya comentamos que en 1990 Telefónica empezó a experimentar con la conexión por fibra de los hogares, fue en 1994 cuando decidió llevar la fibra a los edificios de sus primeros 500 clientes corporativos de Madrid, Barcelona, Sevilla, Valencia, Bilbao, Palma, Alicante y Coruña. Aquello supuso sentar las bases para nuevas tecnologías de red como ATM (Asynchronous Transfer Mode) y servicios como Gigacom, necesarios para poder desarrollar comunicaciones multimedia y una Internet que empezaba a nacer.

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56K, ADSL y GPON

junio 30, 2018 on 5:52 pm | In colección, hist. telecomunicaciones | 3 Comments

Adolfo García Yagüe | Hace unas semanas hablábamos sobre el empleo de la red telefónica por los ordenadores. Recordábamos como los cables de cobre se han usado, además de para comunicarnos entre nosotros, para enviar datos. Desde los años ‘60 se han sucedido diferentes recomendaciones técnicas que intentaban aumentar el caudal de datos que podíamos enviar por los citados pares de cobre. Las más habituales fueron V.21, V.22, V.22bis, V.23, V.32, V.34, y así hasta la norma V.92. Aunque implementando diferentes técnicas, la aproximación de los módems y su correspondiente norma, usaban la región espectral dedicada a transportar nuestra voz. En cambio, hacia el final del siglo XX, se usó otra tecnología de transporte que también aprovechaba el cable de cobre pero haciendo uso de otras bandas de trasmisión siendo posible, incluso, simultanear una conversación telefónica con el envío de datos. Me refiero a ADSL (Asymmetric Digital Subscriber Line).

Digital Subscriber Line (xDSL)
ASDL rompía el techo de los 56Kbps (Kilobits por segundo) alcanzados con la tecnología V.92 y nos ofrecía un escalado de velocidades que arrancaba en los 128Kbps hasta llegar a cerca de 12Mbps. Semejante salto de velocidad se debía al uso simultáneo de todas las bandas de trasmisión existentes en un cable de cobre, y también al factor longitud y calidad del cable que nos unía con la central telefónica. Como he dicho antes, en la tecnología más popular, o ADSL, se respeta la región del espectro -del cable de cobre- dedicada a transportar una conversación.

Del gran salto de velocidad que ofrecía ADSL se aprovechó en la incipiente navegación en Internet. En efecto, fue una de las tecnologías que popularizaron su uso aunque años atrás ya se empezaba navegar con módems V.32bis (19200 bits por segundo), V.34 (28800 bps) y V.90 (56Kbps). ADSL nos brindaba la llamada “Banda Ancha” e introdujo en nuestras vidas los famosos test de velocidad para medir la respuesta de nuestra conexión. Aún hoy esta técnica y sus descendientes (ADSL2, ADSL2+ y VDSL) se siguen utilizando y, para muchas personas, es la única opción ya que carecen de otro medio de transmisión que no sea el veterano par de cobre.

Los grandes núcleos urbanos no tardaron en disponer del ADSL de Telefónica. Incluso los primeros usuarios tuvimos el privilegio de navegar por Internet con una dirección IP pública fija. En cambio, esta celeridad no se daba en pequeños municipios donde, en muchas ocasiones, no llegaban ni siquiera los servicios portadores necesarios para conectar el DSLAM (Digital Subscriber Line Access Multiplexer) a una red de transporte. El DSLAM ADSL es el equipo que se conecta a los pares telefónicos y que agrega nuestro tráfico de datos en un interfaz ATM de 155Mbps o 622Mbps. También hemos comentado las dificultades que tiene ADSL en tramos demasiado largos donde, quizás, se nos presta el servicio de voz desde un pueblo próximo pero separado una distancia incompatible con ADSL. Aun así, con alguna dificultad y soluciones subvencionadas como la conexión vía satélite, en el año 2011, en España, se hizo universal el servicio de Banda Ancha para acceso a Internet a una velocidad mínima de 1Mbps. Todo un logro si pensamos en la cantidad de zonas catalogadas como rurales que hay en nuestro país.

Passive Optical Network (PON)
Hacia el año 2005 los Operadores de Telecomunicaciones empezaron a pensar en la evolución de sus redes de acceso. Por un lado era evidente que necesitaban aumentar el ancho de banda que nos ofrecían y, por otro, sus redes de transporte (donde se conectan los DLSAM) estaban en plena evolución a MPLS (Multiprotocol Label Switching), es decir IP. Atrás quedaba, por lo tanto, ATM. Sobre la mesa estaba la evolución natural de ADSL: VDSL. Otra opción era seguir las recomendaciones del ITU-T y el FSAN (Full Service Access Network) donde –desde hacía años- ya se consideraba llevar fibra óptica a cada hogar y usar las tecnologías APON y BPON. En este caso la red de trasporte seguía siendo ATM. Por otra parte, en países como Corea de Sur y Japón, se estaban montando redes de fibra óptica hasta los hogares pero siguiendo las recomendaciones del IEEE (Institute of Electrical and Electronics Engineers). Allí optaron por la norma EPON que básicamente es Ethernet punto-multipunto. Así las cosas, ya se empezaba a hablar de un nuevo estándar llamado GPON (Gigabit-capable Passive Optical Network) como evolución de APON y BPON.

Fijaros que dilema y las opciones que se abren. De una parte estamos hablando de un despliegue VDSL que aprovecha el bucle de abonado existente pero se requiere estar muy cerca de este (del abonado) para poder garantizar más ancho de banda. Telefónica llegó a considerar esta opción y dedicó un gran esfuerzo a ella bajo el nombre de Red 50. Incluso se llegó a plantear la instalación de armarios en las calles y en las propias comunidades de vecinos o RITI (Recinto de Instalación de Telecomunicaciones Inferior) -a menos de 300 metros del abonado- y conectar estos (los armarios) a una red de fibra óptica. Por otro lado, también en Telefónica, se deshojaba margarita con GPON y una red de acceso totalmente de fibra hasta los hogares, pero esto eran palabras mayores ya que estamos hablando de sustituir la actual red de pares por una nueva… Por lo tanto, se enfrentaban a una evolución (VDSL) o plantearlo como una revolución (GPON) que lo cambiaria todo.

En el mundo operador siempre se aprende de la experiencia ajena y, en este sentido, la experiencia asiática de una red totalmente pasiva, de fibra óptica, demostraba que se podía prescindir de los históricos cables de cobre. Por otra parte, en EE.UU., ya se estaban prestando servicios de banda ancha con APON y BPON, y la nueva tecnología GPON era la opción de continuidad. No obstante, la fisionomía de los tendidos y la planta exterior de Japón y EE.UU. difiere de la española y su experiencia no es 100% trasplantable a nuestras ciudades. Por eso, hacia el año 2006, la experiencia en GPON de vecinos como Portugal y Francia era más enriquecedora y, en muchos sentidos, se convirtieron en el referente para toda Europa de lo que estaba por venir.

Por fin, en el año 2008, Telefónica empezó a comercializar su servicio Imagenio de Televisión bajo demanda para fibra donde, además, integraba el tradicional servicio de voz. Es decir, sobre una única red de fibra óptica se transportaban los tres servicios esenciales: Voz fija, Datos y TV (a aquel pack de servicios se le llamó Trio Futura). En aquellos primeros pasos la nueva red se puso a funcionar con equipos de Ericsson, Alcatel-Lucent y Huawei. Al poco tiempo Ericsson dejó de ser una opción válida y quedaron solo Alcatel-Lucent y Huawei. Una cosa curiosa, que no ha pasado con las tecnologías precedentes, era la cuestión de la interoperabilidad entre fabricantes. Es decir, si el equipo de cabecera GPON, u OLT (Optical Line Termination) de Huawei, se conecta al equipo que tenemos en casa, u ONT (Optical Network Units) de Alu (Alcatel-Lucent abreviado), no funciona. Al contrario y entre cualquier fabricante, sucede igual. Es decir, GPON es un estándar pero cada fabricante “personaliza” la configuración para así tener un total control de sus equipos -extremo a extremo-… y exclusividad en la venta de los equipos de usuario…

Así las cosas, a los grandes operadores esto no les agradaba porque les impedía abrir el mercado a otros suministradores de ONTs y tampoco les permitía proyectar su imagen de marca en el dispositivo de usuario. Ante esta limitación, Telefónica encargó a TELNET Redes Inteligentes (empresa española en la que trabajo) un analizador que “viese” lo que estaba pasando con el tráfico y la configuración GPON, y así hacer un análisis de interoperabilidad entre fabricantes. TELNET se puso a trabajar en el proyecto con Tecnalia y ambos presentamos el primer analizador GPON del mundo: el GPON Doctor 8000.

Otro hito fue diseñar y fabricar -para Telefónica- la primera ONT interoperable con Alu y Huawei, y cualquier fabricante de OLT. Además fue un equipo pionero en el mundo en integrar los tres servicios anteriores (Voz, Datos y TV) en una caja y simplificar así la instalación del usuario. A aquello lo llamamos TriWave y fue el germen de las actuales ONTs de Telefónica. Si, esas tan simpáticas de color gris y blanco.

Acabo recordando que en el año 1990 en Tres Cantos, Madrid y en Sant Cugat del Vallés, Barcelona, Telefónica puso en marcha un proyecto piloto de fibra hasta los hogares con equipos del fabricante Raynet. Pocos conocen aquella experiencia pero, sin lugar a dudas, representa una parte de esta historia.

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CP/M de Digital Research y el software

junio 24, 2018 on 4:33 pm | In colección, hist. informática | 3 Comments

Adolfo García Yagüe | En muchos sentidos, cuando compras un ordenador, estás adquiriendo un montón de circuitos sin apenas utilidad. Es el software -los programas que instalas- los que te aportan una aplicación. Esto es algo que se conocía desde las primeras generaciones por eso, en aquel tiempo, el uso de ordenadores estaba restringido a gente con conocimientos sobre su funcionamiento interno. Fueron los lenguajes de alto nivel, en particular FORTRAN y COBOL, los que acercaron la informática a otras profesiones. Para el programador estos lenguajes intentan ser de fácil comprensión y memorización, en cambio, al nivel del hardware de la máquina, es necesario traducir aquel idioma de alto nivel en código muy básico que pueda ser interpretado por el microprocesador. A esa traducción la llamamos compilación y este -el compilador- es el programa que se encarga de generar código máquina a partir del que nosotros hemos escrito en, por ejemplo, PL/1, FORTRAN o C. Este proceso de compilación nos permite distribuir entre otros usuarios un programa en el que no se desvela como está escrito, y hace de él un producto más rápido y compacto. Obviamente, un programa compilado en un ordenador no funcionará en otra arquitectura. Es decir, tras la compilación, el código es específico para un determinado hardware. Otra técnica habitual es recurrir al intérprete. En este caso, un programa escrito en alto nivel es interpretado a código máquina instrucción por instrucción pero manteniendo el original. Eso significa que si un amigo nos pasa un programa escrito en, por ejemplo, Python, a través del software intérprete específico, puede correr en nuestra máquina. Esta aproximación fue ampliamente utilizada con el BASIC en Ordenadores Personales y Domésticos. Aquellos equipos incluían un intérprete de este lenguaje en su memoria ROM (Read Only Memory) y nos permitía, al encender el equipo, escribir un programa.

Microsoft, que en los primeros años se escribía Micro-Soft, inició sus actividades en 1975 comercializando un intérprete de BASIC para el Altair 8800 de MITS. Aquel software evolucionó y, como hemos comentado, llegó hasta la ROM de muchas maquinas. También desarrolló a una versión de su BASIC para el popular sistema operativo CP/M de Digital Research. En 1973 un ingeniero de Intel llamado Gary Kildall (1942-1994) estaba construyendo un microordenador a partir de componentes dispersos. El microprocesador y la memoria de Intel, una unidad de discos Shugart de 8” y la consola de teletipo de su oficina eran algunos de los componentes a su disposición. El objetivo de Kildall era programar algo que permitiese dar coherencia a todos aquellos elementos. Kildall además tenía claro que la arquitectura de ese software tendría que ser modular y permitir -en cualquier momento- adaptarse a un nuevo hardware sin afectar al interfaz de usuario y, por su puesto, a las aplicaciones ya programadas. Gary, con la ayuda de John Torode y de un grupo de alumnos de la escuela de la armada donde impartía clases, desarrolló el sistema operativo CP/M (Control Program/Monitor). Las primeras versiones de CP/M fueron presentadas en Intel donde apenas vieron utilidad. Tras este “éxito” abandonó su relación con Intel y junto a Torode se estableció como consultor bajo el nombre de Intergalactic Digital Research.

En 1976, entre MITS e IMSAI, existía una dura rivalidad comercial. Ambos fabricantes anunciaron la inminente disponibilidad de unidades de disco de 8 pulgadas para permitir, de forma sencilla y rápida, la carga de programas. La apuesta MITS consistía en una nueva versión del anteriormente mencionado intérprete de BASIC de Microsoft que funcionaría con unidades de disco. Por parte de IMSAI se llegó a un acuerdo con Kildall para licenciar su CP/M. Tras el encargo de IMSAI y posteriores pedidos de otras compañías, Gary decidió reescribir completamente el CP/M y dotarle de modularidad para permitir adaptar su sistema operativo al hardware de cualquier microordenador. Fue en ese momento cuando, junto a su esposa Dorothy McEwen (1943-2005), iniciaron las actividades de Digital Research, Inc. El primer producto comercial fue la versión 1.3 del CP/M-80 para microprocesadores 8080 y Z80. En la anatomía de aquella primera versión se aprecian con claridad sus tres elementos funcionales: BIOS (Basic Input Output System), BDOS (Basic Disk Operating System) y CCP (Console Command Processor). El módulo BIOS se encargaría de tener el contacto directo con el hardware, ofreciendo un plano común a los niveles superiores del propio CP/M (BDOS y CCP). La idea de Kildall era que cada fabricante desarrollase su propio módulo BIOS. A continuación, BDOS controlaba todas las operaciones relacionadas con el sistema de almacenamiento: creación y borrado de archivos, mantenimiento de directorios, etc. Por último, CCP era el responsable de interactuar con el usuario a través de la línea de comandos. Además se ofrecían otras utilidades complementarías como un editor de texto (TEX, Tex Formatter), un programa en ensamblador (MAC, Macro Assembler) y un debugger (SID, Symbolic Instruction Debugger).

En 1978 aparecería la hoja de cálculo VisiCalc. Este programa es la primera aplicación que aceleró la adopción de la microinformática. Su invención revolucionó por completo el mercado de los microordenadores haciendo que estos fueran realmente útiles para cualquier profesional. VisiCalc fue programada en BASIC por Daniel Bricklin (1951) y Bob Frankston (1949) sobre un Apple II. Numerosas notas de prensa y artículos alababan las capacidades de VisiCalc que empezó a comercializarse a través de la firma Personal Software. Toda una leyenda si recordamos que Dan y Bob no patentaron su idea provocando, sin querer, la aparición de competidores que les copiaron, entre ellos Lotus 1-2-3 y Multiplan de Microsoft.

Por otro lado, tras abandonar su cargo como director de marketing de IMSAI, Seymour Rubinstein (1934) se embarcó en el mundo de los procesadores de texto. No tardó en darse cuenta de que las aplicaciones para el tratamiento de texto estaban restringidas a entornos y máquinas muy concretas. A continuación concibió la idea de crear una empresa bajo el nombre de MicroPro con el objetivo de desarrollar un procesador de texto para CP/M. Para llevar a cabo su proyecto consiguió persuadir a John Robbins Barbaby (1934) que era programador de IMSAI. Ambos se pusieron manos a la obra logrando poner en marcha dos aplicaciones muy básicas, sin capacidades de impresión ni formato, para la edición de textos: WordMaster (1976) y SuperSort (1977). Siguieron trabajando hasta que en septiembre de 1978 concluyeron la versión 1.0 de WordStar para CP/M.

Vulcan, es otra de las aplicaciones que merece ser recordada por la trascendencia que tuvo. Era una base de datos para CP/M que programaron en sus ratos libres Wayne Ratliff (1946) y Jeb Long, en 1978. La utilidad para la que desarrollaron Vulcan era llevar el control de sus apuestas de fútbol. Posteriormente, tras emplearla para la gestión de sus impuestos, se dieron cuenta del potencial comercial que podía tener. En 1979 Vulcan apareció anunciada en la revista BYTE a un precio de 50 dólares. La lluvia de pedidos desbordó la capacidad de Wayne y Long por lo que decidieron parar la actividad de marketing y dedicarse únicamente a dar soporte del producto. En ese momento apareció George Tate quien negoció con Wayne los derechos de marketing y distribución de Vulcan que pasó a llamarse dBASE II.

Colección | El Ordenador Personal

El Ordenador Personal

junio 16, 2018 on 8:06 pm | In colección, hist. informática | 7 Comments

Adolfo García Yagüe | En toda historia hay periodos continuistas y otros más disruptivos. En el caso de la Informática, en el periodo que ahora abordamos, hay numerosos indicadores que nos llevan a pensar que aquellos años marcaron un antes y después.

Primero asistimos al nacimiento de una Industria. Ya hemos visto como, desde el mundo del “Aficionado a la electrónica”, llegaban nuevos emprendedores cargados de ideas frescas. Fue aquella gente la que empezó a redefinir el hardware del equipo, el software, el almacenamiento o los módems. Atrás quedaban las grandes compañías que habían marcado, hasta el momento, la evolución técnica.

Cómo no, presenciamos la entrada del ordenador en nuestras casas. Ahí se produjo un fenómeno que se extendió casi toda una década, la de los ‘80. Me refiero a la duplicidad de mercados: Ordenadores Personales, para el trabajar; y Home Computers o equipos domésticos para jugar. Hace años que esta diferenciación carece de sentido pero hubo un tiempo donde el mercado estaba bastante separado y en la elección, además del presupuesto destinado a comprar una máquina, influía el software disponible y su aplicación.

En el párrafo anterior apuntaba a la existencia dos mercados y en el reflejo que esto tenía en el precio de cada máquina. En efecto, en el mercado dirigido a los hogares, como el objetivo era ajustar el precio para hacerse un hueco, normalmente se recurría -como pantalla- a un televisor convencional y al magnetófono como unidad de almacenamiento. Más allá del tipo de microprocesador o la cantidad de memoria RAM, es ahí donde inicialmente encontramos las diferencias más llamativas entre Ordenador Personal y Home Computer.

En aquellos años tampoco faltaron experimentos. Como los fabricantes no tenían muy clara su idea de un ordenador, se ensayaba con configuraciones y diseños que parecen sacados de una película de ciencia ficción. También, es curioso observar, como otros diseñadores se adelantaban a su tiempo y, en aquel momento, fracasaron o pasaron desapercibidos. En definitiva, son años que recordaremos como disruptivos.

Empecemos hablando de Apple. Vimos que con el Apple 1 se cerraba una etapa dominada por los aficionados a la electrónica. Esta máquina se conectaba a un monitor y, a través de una tarjeta de ampliación, se podía usar un magnetófono para almacenar programas. Por supuesto, ya se consideraba el uso del teclado para introducir estos. No obstante, la ROM (Read Only Memory) de este ordenador tenía un programa más próximo a un programa monitor que a un sistema operativo y, ni mucho menos, ofrecía un lenguaje de alto nivel como BASIC. En definitiva, el Apple 1 era un ensayo de lo vendría después. Aquel sería el turno del Apple II. Este es el primer producto comercializado por Steve Jobs y Steve Wozniak para que cualquiera lo use con facilidad. Era un ordenador totalmente acabado que también podía ser conectado a un monitor y a un casete. Además, al encenderlo, se ejecutaba un intérprete en BASIC para empezar a hacer algo útil con él. Para los más ambiciosos existía la posibilidad de conectar una unidad de discos flexibles de 5”¼ que representaba un gran salto hacía el mundo profesional. Otro rasgo externo era su apreciado y profesional teclado. Aquel era de tipo mecánico, cómodo al tacto y sin escatimar espacio. Un diez de equipo.

En el lado opuesto podemos encontrar maquinas como el PET 2001, de Commodore. A pesar de compartir generación, su diseño trapezoidal nos hace pensar en otra época. Todo él es un bloque de hierro donde se incluye un monitor y un casete, y ahí, al lado de este, encontramos unos botones a modo de teclado que nos recuerdan más a un terminal punto de venta que a una máquina de escribir. El interior tampoco tiene desperdicio, una pesada fuente de alimentación da vida a una placa base que abusa de chips propietarios de la extinta MOS Technology… Aun así, esta máquina y las siguientes versiones, fueron la apuesta profesional de Commodore con la que consiguió bastantes ventas en el mercado.

Otra máquina que tuvo mucha repercusión, en especial en EE.UU., fue el Tandy TRS-80. Este ordenador, en su versión original o Model I, incluía un monitor que le daba un aspecto profesional pero fallaba al albergar su CPU dentro del teclado. Por supuesto, el método de almacenamiento natural era el magnetófono externo. No obstante, en el Model I, vemos como se empieza a considerar, como opción de ampliación, el uso del recién inventado mini disk o diskette de 5” ¼.

Acercándonos al Japón de los años `70 nos topamos con una máquina cuyas formas recuerdan lejanamente al Commodore PET 2001. Se trata del Sharp MZ-80K. Este ordenador contiene monitor, CPU, teclado y casete en un único bloque de metal pero, además, dispone -como opción- de unas cabinas donde podemos conectar tarjetas de expansión y una unidad de diskettes. Hay que decir que el teclado de la primera versión es muy pobre y poco profesional. Aun así este equipo y sus evoluciones lograron exportarse a Europa y gozaron de cierto mercado como máquinas “serias”.

En todo este revuelo Atari no podía perder la oportunidad de estar ahí. No olvidemos que tenía una gran imagen de marca como desarrollador de máquinas de videojuegos y no se le podían escapar los mercados que nacían. A propósito, recordar que Steve Jobs trabajó en Atari y que allí conoció a Howard Cantin, quién diseño la placa base del Apple 1. Pues bien, en 1979, Atari lanzo dos ordenadores el Atari 400 y el Atari 800. El primero estaba pensado para el hogar y hablaremos de él en otro texto y el segundo, el 800, se dirigía a un pretendido mercado profesional. Este último era una máquina autocontenida, con un teclado mecánico bastante bueno y con capacidad de expansión de memoria y otros periféricos como una unidad de discos. En ambas máquinas, heredado del mundo de las consolas, se nota la querencia de Atari por el uso de cartuchos para ejecutar juegos y programas como el BASIC.

En 1980, hasta la llegada al año siguiente del IBM PC, la cosa sigue por una línea parecida, es decir, entrar en el nuevo mercado y arriesgar en configuraciones atrevidas. Una empresa que consiguió trabajar en este nicho fue Hewlett Packard. Ya sabéis que allí trabajó Wozniak hasta que desestimaron su “alocada” idea de fabricar y comercializar un ordenador personal para las masas… Quizás, con algo de arrepentimiento, al inicio de los ‘80, esta firma presentó un ordenador que iba más allá de sus calculadoras programables: el HP-85. Se trataba de un equipo autocontenido, con un buen teclado, un intérprete BASIC en ROM pero, atención, incluía una pequeña impresora térmica, un pequeño monitor y una cinta de almacenamiento derivada de la inventada años atrás por 3M. Era un equipo que, en muchos sentidos y en su segmento, resultaba rompedor. Aquella máquina llegó a muchos sitios gracias al empuje comercial de HP y de su prestigio dentro del sector ingenieril y científico.

Como era necesario poder transportar “cómodamente” el ordenador, el Osborne 1 es considerado un hito de la innovación al permitirnos viajar cargando con él. Esta característica hace que a este equipo se le considere el primer portable de la historia, que no portátil. Además, Osborne es un buen ejemplo de esas empresas que, teniendo una gran idea y buenas ventas, fracasaron por una equivocada planificación. Como digo, no les bastó con tener aquella idea de la portabilidad, un buen teclado, unidades de disco incluidas, monitor y apostar por el sistema operativo CP/M. Acabó con ellos las demoras en el lanzamiento del Osborne 2 y su empeño de seguir en el mercado profesional con un Z-80 -y un monitor de 5 pulgadas- frente a los 16 bits de Intel y pantallas un poco más grandes.

Hablando de portabilidad, no hay que olvidarse en este repaso del Epson HX-20. Los ’80, sin duda, son la década de la miniaturización nipona. Los japoneses hacían de ello un distintivo y, todo lo que podía ser fabricado, era miniaturizado. A los ordenadores también les llegó su turno y empresas como Sharp y Epson nos sorprendieron con artefactos del tamaño de una calculadora. Dejando a un lado estas máquinas, me quiero centrar en el HX-20 y comentar una constante que se repitió unos años más. Me refiero al difícil compromiso técnico que existía entre dotar de Portabilidad a una máquina y hacerlo Portátil. Quiero decir que el Osborne, los Keypro o el Compaq son portables. Son pesados y relativamente potentes, pero no son autónomos es decir, no funcionan con baterías. En aquel momento, recurrir a la tecnología de baterías (básicamente níquel-cadmio) obligaba a bajar el consumo eléctrico y utilizar otros componentes como el novedoso cristal líquido (LCD) para la pantalla, procesadores optimizados para consumir poco, e ingenios como los microcassettes para el almacenamiento. Así es como se posicionó el Epson HX-20: Funcionaba con baterías recargables de NiCa, integraba un display LCD muy básico, almacenaba y recuperaba los programas en una diminuta cinta de cassette y disponía de una pequeña impresora. Esta configuración le convierte en un equipo muy ligero que permite al profesional escribir un texto mientras viaja o al operario tener a mano un ordenador para hacer lecturas a pie de calle.

Acabamos este paseo hablando del que pretendía ser el gran relevo del Apple II y término siendo su primer fracaso: El Apple III. Con él Apple quería cerrar un ciclo y abrir otro y, sin pretenderlo, despertó a otros competidores, especialmente a IBM. A diferencia del Apple II cuyo diseñador más prominente fue un técnico, Steve Wozniak, el Apple III fue diseñado por gente próxima a la mentalidad del venerado Steve Jobs, especialmente por profesionales con un enfoque más comercial. Esto se tradujo en hacer un diseño “grandilocuente” que contemplase cosas tan visionarias como el uso de los discos duros 5” ¼ y 5MB, recién inventados por Seagate, y algo tan de Jobs como no poner ningún ventilador para no sufrir molestos zumbidos… Esto, en un armazón poco ventilado donde todo está integrado, terminará dando problemas y así fue… A las semanas de estar en circulación, los primeros usuarios cosechaban problemas técnicos que se intentaron resolver. A pesar de la reacción de Apple, este equipo empezó a cosechar mala fama técnica, precio desmedido y sus ventas se resintieron. También Apple se equivocó al seguir apostando por un microprocesador de 8 bits y no permitir la compatibilidad directa y plena con el software del Apple II. Esta solo era posible recurriendo a un software de emulación y estaba muy limitada.

Termino dándome cuenta que, de las anteriores máquinas, solo el Apple II, Apple III y los Atari son en color… Eran años en que, existiendo la tecnología, apenas se le daba importancia y el uso de “colorines” resultaba un poco “frívolo” 🙂

Colección | CP/M de Digital Research y el software

Internet e Infovía

junio 4, 2018 on 5:51 pm | In colección, hist. informática, hist. telecomunicaciones, internet | 3 Comments

Adolfo García Yagüe | No es redundante recordar que Internet nació en las Universidades y que llegó a nuestras casas gracias a ellas. Fueron los Centros de Investigación de estas los que, necesitados de nuevas formas de comunicarse, empezaron a desarrollar una tecnología que, de otra forma, no nos habría llegado igual. No quiero decir que los fabricantes no fueran capaces de impulsar semejante innovación, simplemente recordar que a ellos les motiva promocionar una determinada tecnología si tienen control sobre esta. Es decir, inicialmente son cerrados e intentan posicionar sus patentes, más adelante, cuando ya no queda más remedio, se abren a estándares libres o de la competencia.

Los investigadores que desarrollaban su labor en las Universidades necesitaban compartir sus trabajos con otros con los que colaboraban. Querían poder mandar un mensaje a alguien o, simplemente, pertenecer a una lista donde cientos de colegas tenían intereses comunes. Todo esto, sin olvidar, que podía resultar imprescindible tener acceso a recursos como un ordenador central que, posiblemente, quedaba muy lejos de su país.

Como hemos visto, ARPANET se inició con un claro propósito militar. Aun así, conscientes de la innovación que nace en las mencionadas Universidades, se contó con ellas para que aportaran ideas. Más tarde, en el año 1984, los militares se separarían de ARPANET quedando esta en manos de investigadores y universitarios. Al año siguiente la NSF (National Science Foundation) cogió el testigo y puso en marcha una troncal que comunicaba cinco nodos equipados con grandes ordenadores. Aquella red se llamó NSFNET y ya, con una clara administración y objetivo, se convertiría en el núcleo sobre el crecer e ir pasando desde la antigua ARPANET.

Mientras esto sucedía, en Europa empezaban a “tejerse” las primeras redes entre Centros Universitarios. Obviamente, aquí la cosa era un poco más complicada porque había que poner de acuerdo a muchas Universidades, países, operadores, etc. No obstante, hacia mediados de los años ‘80, hay algunas redes entre Universidades escandinavas y Centros de Investigación. Estos, además, como el NORSAR de Noruega y el University College de Londres ya mantenían conexiones con la citada ARPANET.

Aun así, a pesar de estos aventajados, Europa es una región de “grandes” decisiones políticas y consenso… Por esta razón, para ponernos todos de acuerdo y que los políticos empezaran a subvencionar una red europea de investigación, se apostó -en lugar de TCP/IP– por protocolos avalados por instituciones como el CCITT o ITU-T, ejemplo de ello es la adopción de X.400 para el correo electrónico. También sucedió que, empresas como IBM, con la excusa de montar una red de (sus) grandes sistemas apostara por su tecnología y su red. En resumen, las Universidades tendían redes pero eran islas con dificultades para hablar con otras Universidades y Centros, y la evolución de estas era demasiado lenta y cara, y marcada por el CCITT y sus recomendaciones.

En 1988 resulta evidente que es necesario homogenizar el panorama e impulsar el desarrollo de una Red Paneuropea. Además es urgente arbitrar la conexión con otras redes. Ahí es donde comienza su actividad RedIRIS. Han sido sus profesionales los encargados de construir la gran red que conecta a las Universidades y Centros de Investigación españoles. Su labor ha sido y es imprescindible porque era necesario, además de conectar, negociar con los operadores, encargarse de fijar los criterios de evolución y divulgar entre todos los interesados.

Si el esfuerzo anterior no era suficiente, fue el mundo Universitario quién no tardaría mucho en darse cuenta que era necesario “abrir” el acceso a otros individuos y actores. Es por esta razón que, en el seno de Internet, aparecen los primeros negocios comerciales encargados de facilitar el acceso. Eran los ISP (Internet Service Provider) y, en España, el pionero en este terreno sería una empresa nacida en la Universidad Politécnica de Madrid, Goya Servicios Telemáticos.

A mi entender, el impulso definitivo de Internet vino de dos ámbitos totalmente dispares y distantes. Por un lado, en lo político, Bill Clinton y Al Gore sentaron las bases legales y económicas de aquella “autopista de la información”. De alguna forma se abría la veda para que cualquier actor pudiese usar Internet y, sobre todo, ya se advertía su potencial para desarrollar una nueva economía basada en la información, en lo digital, el conocimiento y los servicios. Por otra parte, y volvemos al entorno académico y científico del CERN (Conseil européen pour la recherche nucléaire), Tim Berners-Lee, un Ingeniero Informático, mientras desarrollaba herramientas para categorizar y compartir los resultados de las investigaciones de los científicos, inventó el World Wide Web e hizo amigable el uso de Internet.

Es este escenario de rápido crecimiento hay que hablar de nuestros ordenadores y empresas. Casi podemos decir que nos cogió desprevenidos porque Microsoft no nos había preparado para esta revolución :-). No quiero decir que para ellos Internet pasara desapercibido pero -da la sensación- que al inicio no supieron calibrar la magnitud de lo que se avecinaba. Prueba de ello es el tardío, aunque posteriormente exitoso, Microsoft Internet Explorer, fruto de la compra de la empresa Spyglass. En efecto, con Microsoft y con IBM estábamos atascados en los protocolos (sus protocolos) NetBIOS y NetBEUI. Aquello resolvía la comunicación básica en una red de área local pero presentaba numerosas limitaciones. Además no eran protocolos enrutables, como sí lo eran IPX de Novell o DECnet de Digital. Por otro lado, en lo que arquitecturas de redes se refiere, como dependiéramos de IBM se nos “premiaba” con su compleja y cautiva arquitectura SNA, o Token Ring para la Red Local.

Así las cosas, cuando empezó la década de los años 90, estrenábamos la versión 3.0 de Windows. Aquella versión, ni mucho menos, nos permitía desarrollar una Red Local. Era un mero entorno gráfico que corría sobre MS-DOS. Tuvimos que esperar la llegada de Windows 3.11 para tener un sistema operativo (aunque seguía dependiendo de MS-DOS) con capacidades de Red para compartir ficheros e impresoras. Pero, curiosamente, no existía soporte TCP/IP para navegar. Teníamos que recurrir a una aplicación o suite que nos ofreciera el protocolo TCP/IP y aplicaciones como PING, FTP o TELNET. Es por eso que, en aquella época, tuvieron cierta fama para conectarnos a Internet o redes IP programas como Chamaleon o Trumpet.

Todo cambiaría con la llegada del famoso Windows 95 e Internet Explorer. Aunque algunos seguíamos confiando en Netscape Navigator empezábamos a darnos cuenta que el fenómeno Microsoft parecía imparable: Windows NT, BackOffice, W95, las herramientas de Office, el Outlook, Visual Basic, IE, etc.

Para acabar tengo que citar a la fugaz Infovía. Aun siendo importante, su existencia fue efímera y consecuencia de un época. Básicamente, aquella iniciativa de Telefónica nos servía de Red de Acceso donde estaba presente nuestro ISP. De esta forma, si nuestro ISP estaba allí, podíamos llegar a él al precio de una llamada local. Todo un acierto que permitía a un ISP de otra ciudad distinta a la nuestra ser competitivo y abrirse a más clientes. Infovía también intentaba alargar la vida al concepto Ibertex. Es decir, podías navegar dentro de Infovía y acceder a los servicios (ya TCP/IP) que algunas empresas e instituciones allí prestaban: una red dentro de Internet. Obviamente aquel invento era consecuencia de una época y, la posterior liberalización de las comunicaciones, era incompatible con el acceso a los ISPs a través de Telefónica. También carecía de sentido mantener un coto de empresas y entidades bajo una red controlada por Telefónica.

Colección | Módems, teleproceso, servicios on-line y BBS | ARPANET, X.25 e Iberpac | 56K, ADSL y GPON | Fibra Óptica

 

ARPANET, X.25 e Iberpac

mayo 29, 2018 on 8:30 pm | In colección, hist. telecomunicaciones | 2 Comments

Adolfo García Yagüe | En los años 60 el ejército americano era consciente de las limitaciones y vulnerabilidades de la red telefónica que conectaba a sus ordenadores y centros de mando. Por ejemplo, en el caso de fallo de un circuito implicado en una comunicación, la red telefónica no era sensible al mensaje y, automáticamente, no buscaba una ruta alternativa. Con esta preocupación, el ARPA o la Agencia de Investigación de Proyectos Avanzados dependiente del Departamento de Defensa, empezó a financiar proyectos entre Universidades e Instituciones con el fin de buscar soluciones al problema anterior. Uno de aquellos proyectos fue ARPANET (Advanced Research Projects Agency Network).

Conmutación de Paquetes
Básicamente, ARPANET era una Red de Transporte de Datos donde los nodos que formaban la Red eran inteligentes. Es decir, eran sensibles y conocedores del tráfico de datos que se cursaba a través de ellos. Esta Red se formaba conectado cada nodo por diferentes rutas que estos eran capaces de monitorizar con el fin de conocer el estado de la citada conexión. Además, cada uno de estos nodos era capaz de trocear un mensaje en pequeños paquetes y enviarlo a un destino común por diferentes rutas. Ya en el nodo receptor se ensamblan los paquetes hasta reconstruir el mensaje original. En caso de que un nodo o ruta cayese no pasaba nada porque los nodos de la Red eran capaces de advertir el fallo y solicitar un reenvío de los paquetes afectados por otro camino. Es lo que conocemos como Conmutación de Paquetes y es la génesis de Internet.

Como he dicho, en esta de Red participaban múltiples nodos ubicados en centros de Defensa, Universidades y empresas que mantuviesen alguna relación con el ARPA y sus proyectos. En ellos encontramos, acompañando al ordenador central y encargados de procesar el tráfico de datos y de gestionar las líneas de comunicación a los IMP (Interface Message Processor) o lo que lo que es lo mismo, los antecesores de los conocidos router.

Red Especial de Transmisión de Datos (RETD)
Lo que pretendo con esta breve introducción no es comentar los detalles de ARPANET, simplemente introducir el concepto de Conmutación de Paquetes y como esta técnica inspiró a Telefónica a poner en servicio, en 1971, la Red Especial de Transmisión de Datos (RETD). Sus ingenieros, tras hacer una prospección de las redes de EE.UU., se dieron cuenta de las ventajas experimentales de ARPANET frente a la aproximación más madura y basada en la conmutación de mensajes usada por la Western Union (antiguo operador de telegrafía en EE.UU.), por eso se decidieron a crear algo similar a la primera. En aquel momento no existía ningún estándar ni protocolo que tomar como referencia, tampoco había un fabricante al que comprar esta tecnología. Por estas razones, como nodo, usaron máquinas Univac 418-III y desarrollaron todo el software y hardware para que sus líneas telefónicas fueran gestionadas por aquellas máquinas.

Normalmente en estos textos dejo para el final la adopción de una u otra innovación en España. En el caso que nos ocupa, y habiendo citando el carácter experimental de ARPANET, hay que recordar que la antigua Compañía Telefónica Nacional de España (CTNE) fue el primer operador del mundo en adoptar y ofrecer a sus clientes este tipo de red. Además, los españoles tenemos que sentirnos orgullosos al decir que este desarrollo fue propio.

En 1978, aquella Red basada en ordenadores Univac, dio otro salto importante al incorporar nodos desarrollados por la propia Telefónica y dos compañas más, Secoinsa y Sitre. Nos referimos al Tesys. Ambas empresas eran españolas e ilustran, a la perfección, la capacidad técnica de nuestro país y el ecosistema industrial que ha crecido gracias a las necesidades de Telefónica y su participación en un buen número de compañías. Lamentablemente, hace muchos años que la participación industrial de Telefónica ha desaparecido y la globalización de otros competidores y nuevos desafíos tecnológicos le hicieron difícil competir aquel frente.

Aquella Red de Conmutación diseñada y fabricada por Telefónica se adelantó a su tiempo y, como consecuencia de ello, se tuvo que adaptar a la posterior recomendación internacional X.25 del CCITT (Comité Consultivo Internacional de Telégrafos y Teléfonos). Este estándar ponía de acuerdo a todos los operadores, y facilitaba la interoperabilidad entre las redes permitiendo extender los servicios a otros países. Estamos en los años ´80 y Telefónica llama a esta red Iberpac.

Nuevos Servicios
Además de desarrollar servicios para grandes empresa basados en las conexiones virtuales punto-a-punto entre dos de sus sedes, era posible poner en marcha circuitos para conectar numerosas sedes con un punto central, como una red de oficinas bancarias o terminales de venta de billetes de avión o de tren. También, por Iberpac, viajaban los datos procedentes de los datafonos de aquellos comercios que empezaban a aceptar el pago con tarjeta de crédito magnética. En este caso, el datafono efectuaba una llamada a un número telefónico especial donde un nodo conectaba con la Red X.25, es decir entraba en Iberpac.

Como he comentado estos servicios se limitaban al transporte de una pequeña transacción, generalmente de tipo económico, donde intervenía un datafono, un cajero automático o un terminal de venta. También se prestaba el servicio Teletex con el que Telefónica pretendía ir un paso más allá en su competición con el veterano Telex, que prestaba Correos y Telégrafos. El Teletex permitía a las empresas -con un terminal compatible- enviar textos sobre Iberpac de una forma más rápida y flexible.

Quizás, el servicio que todos recordamos y que en muchos aspectos se acercaba a Internet, es Videotex, conocido en España como Ibertex. Una vez más el acceso se realizaba a través de la Red Telefónica común pero un nodo de acceso se encargaba de “meternos” en Iberpac. Allí podíamos encontrar los servicios de diferentes empresas para, desde la comodidad de nuestro domicilio, acceder a la banca online, reservar unos pasajes o consultar una noticia. En España, el inicio experimental del servicio Ibertex, coincidió con la celebración de los Mundiales de 1982. Semejante acontecimiento de modernidad nos obligaba a ofrecer una información precisa y actualizada a todos los periodistas que cubrían el evento.

Como hemos visto antes la Red X.25 se inspira en ARPANET y, como tal, su cualidad principal es la de garantizar el envío seguro de información. Además de pequeñas transacciones, hemos comentado que esta Red se ha usado para el envío de otros datos “más pesados” como Ibertex y conectar Redes Locales, no obstante, para este último fin, la red carece de capacidad y su uso es caro. Esta fue una de las razones que impulso la adopción de Frame Relay (Red UNO de Telefónica) y, posteriormente, ATM (Asynchronous Transfer Mode). Más adelante, estas redes han acabado desapareciendo basándose, actualmente, en Ethernet, IP y MPLS.

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Aficionados a la Electrónica (y 2)

mayo 19, 2018 on 7:29 pm | In colección, hist. informática | 2 Comments

Adolfo García Yagüe | El texto anterior titulado “Aficionados a la Electrónica” quedaría incompleto de no recordar que pasó en nuestro país cuando este fenómeno despertó. Aunque con retraso aquí, como en el resto de Europa, se pueden presentar dos iniciativas que acercaban el ordenador a nuestras casas o talleres. Me refiero al Amico 2000 y al Junior Computer. Ambos fueron concebidos fuera de nuestras fronteras: Italia y Holanda, respectivamente. Los dos fueron introducidas en España a través de sendas revistas de electrónica: Revista Española de la Electrónica (REDE) y Elektor. Y los dos comparten un diseño similar, basado en una monoplaca donde, a través de un minúsculo teclado y un pequeño display, es posible introducir programas en ensamblador en hexadecimal. El concepto no es novedoso pues se había hecho años atrás en máquinas como el KIM-1. También, para ser exactos, hay que decir que esta forma de “resumir” un ordenador estaba superada desde hace años pero era muy barata y su cometido, el de la educación en las capacidades de un microprocesador, la hacía ideal en un entorno de aficionados.

Ya que lo he mencionado debería presentar antes al KIM-1: Este ordenador fue lanzado en EE.UU. en 1976 por el fabricante de microprocesadores MOS Technology. Era una forma de acercar al público su nuevo chip, el 6502. Acompañaban al KIM-1 unos buenos manuales explicando su diseño y, sobre todo, como había que programar un 6502. Con esta idea de resumir en una única placa todas las características imprescindibles para un ordenador, incluía un pequeño teclado y un visor hexadecimal, la memora RAM y los puertos de entrada y salida. Además, si se quería usar el almacenamiento externo para guardar o recuperar programas, solo había que recurrir a un magnetófono convencional. Era la mínima expresión para ponerse a manos a la obra. Eso sí, había que currarse un poco la fuente de alimentación y la conexión del casete. Al frente de su diseño estaba Chuck Peddle (1937), padre del proyecto 6502.

El KIM-1 no pretendía competir con el Altair pero era enormemente más barato y sencillo de poner en marcha. Como he dicho, su objetivo principal era dar a conocer el microprocesador 6502. La buena acogida del KIM-1 le garantizó unas cotas de popularidad no supuestas. Se editaron muchos libros y artículos explicando cómo sacar más partido de él, no obstante MOS Technology atravesaba por fuertes problemas financieros hacia 1976, y terminó cayendo en manos de Commodore quien siguió comercializando el KIM-1 y fue utilizado como base para desarrollar el Commodore PET.

Pero volvamos a España. Aquí se presentó en abril de 1980, a través de la revista REDE, un equipo que ya venía siendo comercializado en Italia: El Amico 2000. A través de diez entregas se dio a conocer a un público electrónico las capacidades de esta máquina basada en el 6502 de la citada MOS. Aunque no lo seguí en persona, creo que no trascendió de la curiosidad técnica y dudo de su efectividad comercial. Más allá de aquellos artículos no se le dio continuidad y la llegada –al año siguiente- del ZX81 de Sinclair acabo con las expectativas de este proyecto. Ya en 1982, existiendo un nuevo filón editorial, REDE se subió al carro editando el suplemento Micro/Bit. También, en ese año, la revista electrónica Circuito Impreso empezaría a publicar artículos dirigidos a usuarios del ZX81.

También en 1980 se publicaría en el número 6 de la joven edición española de la revista Elektor un equipo que tuvo más tras trascendencia. Me refiero al Junior Computer, también basado en un 6502 y mucho más “arropado” en España que el Amico 2000. Realmente, como el Junior Computer era un proyecto de la matriz holandesa de Elektor, se tenía control sobre él y se fueron publicaron más artículos técnicos además de dos libros donde se explicaba detalladamente su funcionamiento. También, al ser un equipo en kit, era fácil encontrar los componentes a través del canal habitual de la revista.

Se puede decir que ambas máquinas permitieron desarrollar, aunque fuese brevemente y tarde, el fenómeno “Aficionado”. Eran ejemplos de lo que un ordenador muy básico puede hacer en manos de un electrónico y permitían introducirse en el mundo de los microprocesadores. Esta afición no desapareció pero, salvo la publicación –en 1984- de un libro de Steve Ciarca, original de 1981, donde se nos proponía la construcción de un ordenador monoplaca basado en el Z80 de Zilog, los montajes electrónicos quedaron para ordenadores domésticos como el Commodore VIC 20, ZX 81 o Commodore 64 o ZX Spectrum. Hace unos años, coincidencias de la vida, en capital del grupo editorial que publica la revista Elektor entró Steve Ciarca…

Como digo, a lo largo de la década de los ´80 aparecieron otras máquinas pero he preferido recogerlos en otro capítulo de la colección porque ya es otra historia.

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Aficionados a la Electrónica (1)

mayo 13, 2018 on 6:43 pm | In colección, hist. informática | 5 Comments

Adolfo García Yagüe | No sería justo, o al menos resulta poco preciso, afirmar que esta historia empieza con el Altair 8800 y el Apple 1. Tampoco hay que caer en el error de pensar que “todo lo importante” fue inventado por Steve Jobs (1955-2011). Cuando uno visita las fotos de las piezas que voy subiendo se da cuenta que “esta historia” empezó hace tiempo y que es obra de muchas personas.

Lo anterior nos lleva a preguntarnos ¿Qué es lo que hizo famoso a ambos ordenadores? Es cierto que son contemporáneos de un momento, de un espíritu que reinaba en una época, y que son obra de una joven y soñadora generación. De alguna forma, aquella nueva generación, tomó el testigo de las grandes compañías y lo acercó a los hogares. Si queremos ser más poéticos podemos decir que ellos fueron los que robaron el fuego a los dioses y se (nos) lo dieron al resto de mortales… Como vemos en las imágenes de la exposición, las bases tecnológicas ya estaban sobre la mesa y era posible la construcción “fácil” de un ordenador. Entrecomillo fácil porque ni mucho menos se pensaba en el usuario medio. En el arranque, allá por el año 1974, se tenía en mente al aficionado a la electrónica dispuesto a coger el soldador y montarse un cacharro con lucecitas. Buena prueba de ello es que en las revistas orientadas al mundo de los radioaficionados y la electrónica es donde se empiezan a publicar artículos sobre estos temas. Es cierto que aquellos pioneros no tardaron en iniciar una nueva industria cuyo objetivo era fabricar ordenadores y software para todos.

Por fijar un punto de partida diría que Don Lancaster, en septiembre de 1973, a través de un artículo publicado en la revista Radio-Electronics, demostró que era fácil construir un pequeño teclado que presentara textos por la pantalla de un televisor. Aquel equipo fue llamado TV Typewriter y exploraba las funcionalidades de dos nuevos circuitos integrados, el 2513 y 2818, ambos de la empresa Signetics. Sin ser un ordenador, el TV Typewriter avanzaba sobre un tema esencial: la entrada de datos (teclado) y la salida de resultados (la pantalla de TV). Aquello daba para mucho si eras un aficionado y echabas la imaginación a volar. Era un principio.

El siguiente paso se produjo en 1974 de la mano de Jonathan Titus, un recién graduado en electrónica, y también a través de la revista Radio-Electronics. En efecto, en julio de aquel año se anunció la posibilidad de construir un ordenador, el Mark-8, alrededor del microprocesador 8008, de Intel. El Mark 8 ya contemplaba el uso de un terminal como el TV Typewriter para introducir instrucciones e incluso se hablaba de hacer uso de la vetusta cinta perforada para I/O.

Entre Radio-Electronics y Popular Electronics existía una fuerte rivalidad y era obvio que el mercado editorial empezaba a cambiar y era necesario evolucionar hacia nuevos contenidos. Por esta razón Popular Electronics se puso en manos de Edward Roberts (1941-2010) y su experiencia basada en las calculadoras. En el pasado, Roberts publicó artículos y escribió un libro sobre el funcionamiento de las citadas calculadoras. Además tenía una pequeña firma llamada MITS dedicada a la comercialización de estas, bien en kit o ya montadas. Desde luego Eduard Roberts tenía los conocimientos y, sobre todo, era un pequeño empresario que sabía dar continuidad a la venta de kits. El proyecto se llamaría Altair, recodándonos así el nombre de la estrella y aquel capítulo de Star Trek. Aparte de esto solo estaba claro que tenía que ser un kit modular, pensado para aficionados a la electrónica y, si se quería captar la atención del mercado, tenía que estar basado en el nuevo microprocesador de Intel, el 8080.

Era enero de 1975 cuando el Altair 8800 fue anunciado en Popular Electronics. Era un equipo limitado pero tenía una gran modularidad lo que facilitaba su evolución. Así paso. Como el objetivo era poner en el mercado algo abierto, a su alrededor empezaron a nacer otras iniciativas en la fabricación y comercialización de hardware y software. Numerosos aficionados dieron el salto y se convirtieron en empresarios. Quizás, el más conocido, es Bill Gates (1955) y Paul Allen (1953) y, por supuesto, su empresa Microsoft. Ellos desarrollaron y comercializaron el primer Basic para Altair. Otros menos conocidos pero también importantes fueron Harry Thomas Garland (1947) y Roger Douglas Melen (1946), fundadores de Cromemco e inventores de la primera tarjeta gráfica para el Altair; Gary Ingram y Bob Marsh, fundadores de Processor Technology e inventores de una tarjeta de ampliación de memoria RAM para el Altair; Lee Felsentein (1945) diseñador de ordenadores y del primer modem para Altair; Don Tarbell, fundador de Tarbell Electronics e inventor de una de las primeras tarjetas para usar un casete común como sistema de almacenamiento en Altair… La lista es extensa pero, merece la pena recordar que, como denominador común, está su juventud y su anonimato, y que empezaron desarrollando para el Altair 8800.

No obstante, aunque el Altair 8800 tiene algo de leyenda, hay que decir que es una máquina delicada y que tiende a fallar porque su construcción es demasiado artesanal. Esto quiere decir que su mayor diferencial, es decir, ser el primero y dirigirse a los aficionados a la electrónica, hace de él que tenga muchas deficiencias en su acabado, calidad del circuito impreso y conectores, mecánica o fuente de alimentación. Se pensó como un kit para montar en el taller, no como un producto y, ni mucho menos, se ambicionó convertirse en un estándar. Por esta razón, a final de 1975, aparecería el IMSAI 8080, fabricado por IMS Associates, Inc. Conceptualmente igual que el Altair y totalmente compatible, pero pensado para durar. El IMSAI 8080 era el primer competidor del Altair y, aunque el exterior nos recuerda a este, la calidad de su diseño interior no tiene nada que ver. De hecho, como veremos en otros textos, esta máquina siguió creciendo hasta mediados de los años `80.

Nos encontramos en 1975 y han pasado unos años desde nuestro comienzo, allá por el año 1973. Estos han sido años en los que la informática se ha movido en un terreno de aficionado a la electrónica. Para seguir contando esta historia, y trascender de los clubs de freaks y sus folletos con aire de fanzine, hace falta que nazca una revista totalmente enfocada en informática y con un aire más profesional. Así es, en septiembre de 1975 aparecería el primer número de la revista Byte. Desde mi punto de vista, por su longevidad y por la calidad de los primeros años, fue la mejor publicación relacionada con la informática personal. Aquellos años estaban dominados por la novedad constante y por una ambición -poco común en nuestros tiempos- de explicar al lector cómo funcionan las cosas. Estaba claro que muchos de sus lectores seguían siendo aficionados a la electrónica y avezados informáticos, y estos no se conformaban con bonitas fotos y un resumen superficial.

Así las cosas ya estamos en el ‘76. Aquellos freaks se sentían auténticos colonos de un nuevo mundo donde parecía que estaba todo por hacer. Se reunían entre ellos y ponían en común sus alocadas ideas y proyectos en clubs como el Homebrew Club. Dos asiduos a este club fueron Steve Wozniak (1950) y Steve Jobs (1955-2011). Allí Wozniak, empleado de Hewlett Packard, hablaba de un ordenador compacto que usase las capacidades del reciente y barato microprocesador 6502, lanzado por MOS Technology. Tampoco pasaba por alto las capacidades del 2513, de Signetics, estudiado años atrás por Don Lancaster en su TV Typewriter. Mientras todos sus correligionarios parecían estar hipnotizados por el Altair y el IMSAI, su amigo Jobs le tomó tan en serio que le propuso montar una compañía para comercializar su invento al que llamarían Apple 1.

El Apple 1 fue un paso necesario entre un Altair y un ordenador acabado como de SOL-20 de Processor Technology. También resultó ser una forma de medir las fuerzas (y la química) del tándem Wozniak-Jobs y ver de lo que podían ser capaces. En muchos sentidos ellos tenían claro que, para hacerlo accesible y masivo, un ordenador como el Altair necesitaba ser humanizado y aprovechar fácilmente otros elementos a nuestro alcance, como un casete o la televisión. Tampoco ayudaba la modularidad y tamaño del Altair, aunque ideal para un aficionado al soldador, era inadmisible para una persona acostumbrada a los sencillos electrodomésticos. En definitiva, un ordenador tenía que caber en una placa, tener un teclado, conectarse a la TV y al casete, y por último contar un lenguaje de programación fácil como el Basic.

Colección | Primera Generación de Videoconsolas (1) | Aficionados a la Electrónica (y 2) | Réplica del Apple 1 con la PCB Mimeo

BIOS y Clean-room Design

abril 30, 2018 on 3:53 pm | In colección, hist. informática | 2 Comments

Adolfo García Yagüe | Durante los meses siguientes al lanzamiento del IBM Personal Computer esta máquina se coronó en el líder indiscutible de su segmento. Las compañías más fieles a IBM no esperaban menos y sus competidores quedaron descolocados. A pesar de ser carísimo, la robustez de aquel ordenador, su diseño, flexibilidad y arquitectura se convirtieron en el ejemplo a seguir. El PC de IBM también fue el responsable del abandono definitivo de la arquitectura S-100, vigente desde 1975 y herencia del Altair 8800. En definitiva, IBM conquistó un mercado en el que no estaba presente.

Desde el principio logró, además, despejar cualquier suspicacia empresarial y documentar aquella máquina para que otros tuvieran la oportunidad de innovar y hacer negocio con su PC. En este ejercicio de transparencia IBM publicó los famosos Technical Reference donde dejó documentado el detalle de funcionamiento del 5150 y sucesivos, incluyendo sus esquemas electrónicos y la BIOS desensamblada y comentada. Estos libros, además de facilitar la reparación, suponían una ayuda a quién quería diseñar un nuevo adaptador. Lógicamente, también ponían fácil y tentador copiar e intentar hacer una maquina compatible…

Si IBM dio a conocer al mundo su nueva máquina en septiembre de 1981, en el verano del año siguiente aparecería, con aspecto similar pero un poco más grande, el que se considera primer ordenador «PC-compatible» de la historia, el Columbia Data Products MPC 1600, y en noviembre de ese mismo año se anuncia el famoso Compaq Portable. En ese mismo mes, en la revista Byte, se publicaba como construir un “inspirador” ordenador de 16 bits cuyos slots eran compatibles con los periféricos del IBM PC. Era el MPX-16 de Steve Ciarca. Esta máquina tenía un claro propósito docente pero, no obstante, es similar en su arquitectura a un PC. Y en 1984, dos pequeñas compañías, Award Software y Phoenix Technologies, empezaban a comercializar una BIOS compatible con el PC de IBM…

Como escribí en el artículo anterior, la BIOS inicializa e interactúa con los diferentes chips de la placa base. Las antiguas BIOS también sirven de punto de entrada o API (Aplication Layer Interface) para que cualquier sistema operativo o programador se pueda relacionar con el hardware de una forma estándar. Es decir, ese pegamento software permite al sistema operativo (MS DOS o CP/M-86) controlar los chips sin importar como estos estén organizados.

Los chicos de Columbia Data Products y de Compaq (Compatibility And Quality) programarían su propia BIOS compatible sin infringir las patentes de IBM. Para ello demostraron que sus ingenieros no tuvieron contacto con la BIOS original, ni que leyeron los Technical Reference. Es decir, tuvieron que demostrar que solo haciendo ingenieria inversa de un IBM PC habían conseguido desentrañar los secretos de este. Es lo que se llamó “Diseño en habitación limpia” o Clean-room Design, o el sitio donde se supone que trabaja un equipo de ingenieros que no se ve “contaminado” por el intríngulis real de la competencia. Solo pueden conocer el resultado ante una pregunta, no como actúa internamente el PC. Este capítulo de la historia se recoge en la primera temporada de la serie de TV “Halt and catch fire”. Allí, sus protagonistas, construyen un ordenador llamado Gigante que es compatible con un IBM PC. Como imagináis, un ejército de abogados de IBM inicia una disputa con la empresa fabricante de Gigante, Cardiff Electric, y estos tienen que demostrar que han trabajado en una Clean-room.

A Compaq no solo le bastaba tener su propia BIOS. A fin de cuentas era una nueva empresa de Texas que tenía que demostrar que su producto era diferente y mejor que el original. Ahí reside su éxito. El Portable de Compaq no era más barato que IBM pero era más rápido y diferente. El sinónimo de calidad y compatibilidad nunca abandonaría a esta empresa hasta que fue comprada por Hewlett Packard en el año 2002. Evidentemente, como digo, en sus comienzos, además tenía que diferenciarse por algo más “vistoso” y qué mejor forma que hacerlo con un ordenador portable, compatible, que podías transportarlo por todo el mundo… Ese es el nacimiento del Compaq Portable.

Como veíamos anteriormente, Compaq programó su propia BIOS pero era evidente que esto no estaba al alcance de todos. También había que lidiar con IBM, sus abogados, y aguantar el desgaste económico y de plazos que esto supone. Por estas y otras razones muchos fabricantes fracasaron legalmente, o no alcanzaron una compatibilidad plena o bien hacían lo mismo que otros. Para evitar esos problemas aparecieron las compañías Phoenix Technologies y Award Software, dos pequeñas empresas que ofrecían al resto una BIOS que había pasado el filtro legal de la Clean-room Design, y que funcionaba tan bien como la de IBM. Solo era cuestión de centrarse en el diseño hardware y alcanzar un acuerdo con Microsoft.

Award y Phoenix animaron el mercado de las máquinas compatibles. La BIOS de cada compañía facilitó la vida haciendo posible la entrada de otros fabricantes y, en cierta forma, presagiaban la corta hegemonía del IBM PC aunque, como veremos, esta pérdida de liderazgo fue lenta. En este sentido hay que recordar que IBM no estaba preparado para un mercado tan agresivo como el del PC compatible. Además de la calidad y la constante innovación, era necesario competir en precio, cosa a la que IBM no estaba habituado.

Los chips de Intel, la BIOS de Award y Phoenix, el acceso al MS DOS de Microsoft, la facilidad para copiar ilegalmente cualquier software y la bajada de precios, permitió que el “ordenador clónico” fuese realmente popular. Poco a poco el mercado vio aparecer a fabricantes asiáticos ofreciendo productos compatibles. Nacían marcas por cualquier lado y había, como no, algo de burbuja.

El clónico en España
En España, en aquella guerra y primeros años del PC Compatible, destacan dos marcas conocidas por todos: una británica, Amstrad; y otra española, Investrónica o Inves. A pesar de ofrecer meros clónicos tenían imagen de marca, red de distribución y soporte, y precio. No hay que olvidar que Amstrad llevaba unos años diseñando y comercializando buenos ordenadores de 8 bits. Y, en el caso de Investrónica, se trataba de El Corte Inglés quién estaba detrás y se notaba su experiencia previa en la distribución de marcas como Osborne, el ST de Atari y Sinclair. Amstrad e Inves hicieron posible que el PC se popularizara en España. Estamos en 1987 y, como he dicho en alguna ocasión, aquellos que querían trascender de los 8 bits se compraban un PC o, por el contrario, optaban por los deslumbrantes gráficos y sonido que ofrecían el Atari ST o el Commodore Amiga.

Amstrad desarrolló su propia BIOS y una novedosa línea de PCs que rompía con lo visto anteriormente. Con el Amstrad PC 1512 demostraron que se podía fabricar un PC semi-compacto, todo en uno. La fuente de alimentación estaba en el monitor y, desde allí, se alimentaba la CPU. La placa base estaba entre dos chapas metálicas con las que se pretendían evitar posibles problemas relacionados con las perturbaciones electromagnéticas, inherentes a su acabado exterior plástico. En aquella placa ya estaban todos los puertos necesarios: Paralelo para conectar una impresora; serie o RS-232C donde se pinchaba un módem; y la conexión del ratón que ya era un estándar. Además Amstrad nos introdujo en el mundo de las ventanas de la mano del novedoso entorno gráfico de Digital Research, el GEM (Graphical Environment Manager). Aún, en España, no habíamos oído hablar de Microsoft Windows ni apenas se conocía el Macintoch o Lisa de Apple. Por si fuera poco, Amstrad acompañó la campaña de lanzamiento “regalando” la malísima impresora DMP 3000. Aquello fue un boom y nos permitió comprar un PC, aunque su CPU fuera de plástico ;-).

Por su parte Inves hacía de su fuerte la potencia de su red de distribución. Además del citado Corte Inglés contaba con numerosas tiendas que vendían estas máquinas. También tenía un cuidado catálogo y sus máquinas eran buenas. En cualquier caso, al abrir estas, te dabas cuenta que se limitaban a importar un producto que ellos no diseñaban ni fabricaban. Es cierto que conocían bien el mercado y que hacían un notable esfuerzo en documentar todos los componentes pero hacían una labor de integración de lo que otros fabricaban en Asia. La BIOS de alguna de sus máquinas era de Phoenix Technologies.

Colección | IBM Personal Computer 5150

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