Radar (Electronic Sounds Bar) y El Maestro Corberó

mayo 15, 2010 on 8:23 am | In copyleft, open source, descarga audio mp3, música electrónica, radar bar | 5 Comments

Adolfo García Yagüe | Hoy el Radar cerrará sus puertas. Los asiduos a este local pecaremos de egoísmo si esta noche nos ponemos tristes. Todo lo contrario. Tenemos infinidad de razones para sentirnos afortunados. Hemos tenido la suerte de que un proyecto (más que un bar) como Radar haya existido en nuestra ciudad, permitiéndonos descubrir nuevos sonidos, hacer amigos y, sobre todo, tener el privilegio de haber compartido largas conversaciones con Sevi, Alma del Radar. También tenemos que estar felices por los cambios que aguardan a Sevi en esta etapa que ahora empieza.

Sin querer parecer exagerado, me atrevo a decir que hoy acaba la historia y empieza la leyenda. Algún día alguien se preguntará que pasó en Radar durante más de 13 años y otros presumirán de haber estado allí. En este sentido me gustaría destacar que, aparte de la victoria legal que ha supuesto para Sevi el reciente respaldo administrativo en la demanda interpuesta por las sociedades AGEDI/AIE, el veredicto del Tribunal reconoce la singularidad y esencia del Radar. Como se desprende de la sentencia, Radar ha sido un espacio donde se ha podido escuchar música experimental totalmente alejada de los circuitos comerciales, siendo su clientela (local e internacional) quien ha ido aportando esta música y experiencias.

La terquedad y miopía de las entidades demandantes han impedido a estas  apreciar el aporte cultural que ha supuesto Radar. Si en lugar de construir su demanda a partir de textos -totalmente descontextualizados- de la página web del bar, hubiesen visitado el espacio dedicado a los Live Acs (actuaciones desarrolladas en Radar durante esto años) se habrían dado cuenta que lo que estaban llevando ante el Tribunal no era un simple bareto de copas… Paradojas de la vida, estas mismas entidades se autoproclaman guardianas y defensoras de la cultura.

Acabo este post presentado un proyecto nacido a partir del proceso contra Radar. Si recordáis -para ilustrar la singularidad de Radar- en el juicio se citó la anécdota del ruido que hacía la máquina de hielo del bar: Ante la pregunta de unos clientes sobre qué era lo que estaba sonado en ese momento, Javier Rincón respondió “es la música del Maestro Corberó”.

Como semejante anécdota no podía quedar solo en eso, un grupo de asiduos al bar se ha puesto manos a la obra y han comenzado a componer temas a partir de los de sonidos de nuestra querida máquina de hielos:

[08.05.10]  Massielo.mp3 Javier Rincón
[08.05.10]  Hielito Lindo.mp3 Javier Rincón
[10.05.10]  Microplex – Winter Kills (Icescape Mix).mp3 Microplex
[14.05.10]  Kor-b-ro.mp3 Q_ix
[16.05.10]  noish__icemachina.mp3 Oscar Martín
[18.05.10]  Oda a la Música Minoritaria (korg-vero mix).mp3 Ubik
[20.05.10]  Microplex – Winter Kills (Frostwave Mix).mp3 Microplex
[10.06.10]  Francisco López – Untitled #247.mp3 Francisco López
Created at mobile messor (Amsterdam) www.franciscolopez.net

[23.08.11] Maestro Corberó – álbum completo

Por supuesto, para la tranquilidad de la SGAE, AGEDI y AIE (para que no se gasten más dinero en juicios), estos temas se distribuyen según licencia Creative Commons BY-NC-SA.

Se apagarán sus luces, y quizás llegará el silencio, pero el espíritu del Radar (Electronic Sounds Bar) nunca desaparecerá.

Cibercultura y contracultura

mayo 9, 2010 on 3:45 pm | In cibercultura, internet | 2 Comments

Adolfo García Yagüe | Considerado por muchos “el último movimiento contracultural del siglo XX”, la Cibercultura se ha integrado de tal forma en nuestra realidad que, a comienzos del siglo XXI, cuesta creer que en sus inicios -mucho antes de que se inventara la propia etiqueta- fuese una corriente que operó desde posiciones críticas al sistema.

Este movimiento contracultural fue una compleja amalgama ideológica, repleta de referentes y manifestaciones de lo más dispar. En la mayoría de los casos el denominador común era un noble deseo de cambiar el mundo a través de la utilización de novedosos recursos y tecnología de vanguardia. Por ejemplo, el espíritu Hacker de los años ’70 o la aparición del concepto Open Source, a finales de los noventa. En la vertiente artística sería fácil enumerar propuestas que van desde el arte electrónico del coreano Nam June Paik (1932-2006) en los sesenta -y décadas sucesivas-, hasta la síntesis de imágenes en 3D. De territorios más académicos destaca la asimilación de la (densa) Teoría de la Información (1948) de Claude E. Shannon (1916-2001) junto a las aportaciones sociológicas de Warren Weaver (1894-1978).

Otra manifestación singular, genuinamente alternativa y hippie, es la aldea Drop City en las afueras de Trinidad, en Colorado. Allí, partiendo de la invención de Richard Buckminster Fuller (1895-1983), se desarrollo una comunidad entre los años 1965 y 1975 donde sus pobladores habitaban Cúpulas Geodésicas construidas a partir de restos de automóviles recogidos en desguaces cercanos.

La Cibercultura también es deudora de importantes novelistas que desarrollaron su obra bajo diferentes periodos y estilos. Es obligado citar a escritores de la Nueva Ola como James G. Ballard (1930-2009) y Norman Spinrad (1940); William S. Burroughs (1914-1997) de la Generación Beat; la ciencia ficción producida por Philip K. Dick (1928-1982), o el desarrollo del género ciberpunk de la mano de William Gibson (1948) y Bruce Sterling (1954).

No faltaron consignas paradigmáticas como “El Medio es el Mensaje” de Marshall McLuhan (1911-1980). A través de ella se afirmaba que los medios no son invisibles. La televisión no es una ventana al mundo ya que no muestra simplemente imágenes a los espectadores. En realidad desempeña un papel al determinar lo que ven las masas y cómo lo comprenden. McLuhan también acuño el término Aldea Global y profetizó la aparición de nuevas técnicas de comunicación que permitirían el desarrollo de microsociedades (comunidades virtuales) de existencia casi siempre efímera pero intensa (1964).

Como sucedió con la Teoría de la Información, la asimilación de conocimientos no se detuvo en lo meramente sociológico. Geometría Fractal, Teoría del Caos, los números primos, PI (π), o el encanto por la proporción áurea (φ) fueron elementos que fascinaron al cibermilitante. Tampoco podemos olvidar el irresistible atractivo del número 23 y sus apariciones a lo largo de la historia… Otros recursos imprescindibles son Cibernética o el control y comunicación en animales y máquinas (1948), de Norbert Wiener (1894-1964);  la Teoría de los Autómatas Autorreproductivos, de John von Neumann (1903-1957), y Alan Turing (1912-1954) con su obra Máquinas de computación e inteligencia (1950).

En toda esta historia tampoco podían faltar personajes como Timothy Leary (1920-1996) o Terence McKenna (1946-2000) que hicieron apología del consumo indiscriminado de sustancias psicodélicas y de sus pretendidos beneficios espirituales. Lamentablemente, no fueron estos los únicos flirteos con el mundo de las drogas. Poco a poco se fueron sumando nuevas sustancias para, supuestamente, potenciar las capacidades cognitivas o alcanzar estados de conciencia superior… La versión “para niños y mayores” de todo este disparate llegaría en forma de bebidas inteligentes, y de ahí a las estanterías de los supermercados en formato lata de refresco.

Virus informáticos, vida artificial, implantes biónicos, realidad virtual, Internet, ordenadores personales o el cibersexo han sido -entre otros muchos temas- objeto de interés de la corriente ciber. A lo largo de su historia numerosas publicaciones y colectivos han profundizado en su estudio y difusión. Por citar algunos mencionaré a Whole Earth Catalog, la BBS The Well, Chaos Computer Club, Electronic Frontier Foundation, Mondo 2000 y Wired.

Probablemente, en la segunda mitad de los años noventa la herencia del movimiento cibercultural de décadas anteriores se colapsó sobre si mismo y empezó una nueva etapa protagonizada por el uso popular de Internet. El caso español no fue muy diferente del resto. En el siguiente vídeo podréis ver la situación a finales 1994. A nadie escapa que solo un par de años después, todo aquello quedó ampliamente superado (y olvidado). El documental se produjo coincidiendo con la celebración en Madrid de la muestra Art Futura ’94. Esta edición se dedicó a presentar el estado actual y perspectivas de manido movimiento cibercultural.

A modo de reflexión
Al comienzo del post recordaba el posicionamiento crítico que se mantuvo hacia al sistema ¿Cuáles han sido sus principales reivindicaciones? Ahí van algunas: Acceso democrático a la información y el conocimiento; preservar el anonimato de nuestras comunicaciones frente al estado y/o empresas; asegurar la privacidad sobre datos que puedan revelar nuestros hábitos de consumo y/o costumbres; no permitir la aplicación de patentes sobre algoritmos; fomentar el uso de software libre en la administración pública; acortar los plazos para que una obra pase al dominio público universal…

Como comprobarás, la mayor parte de la imaginería ciber se ha diluido o integrando totalmente en nuestras vidas pero sus reivindicaciones siguen vigentes, quizás ahora más que nunca pues hay numerosos estados que filtran el acceso a páginas web; existen sistemas que rastrean nuestras comunicaciones; se pretende criminalizar la utilización de aplicaciones que permita intercambiar información; grandes multinacionales han puesto en el mercado simpáticos dispositivos o navegadores que memorizan que nos gusta visitar o escuchar; muchas obras universales no son accesibles de ninguna forma; las compañías comercian con bases de datos donde reside nuestra información; entidades privadas, con la complicidad de algún gobierno, recaudan un canon cada vez que compramos un soporte para almacenar datos…

Sociedad de la Información y minería de datos

mayo 1, 2010 on 7:53 am | In análisis de datos, cibercultura, ciberseguridad, internet | 1 Comment

Adolfo García | Ayer el Consejo de Ministros aprobó un plan para suprimir 29 empresas públicas y 32 altos cargos de la Administración y así ahorrar 16 millones de euros. Entre los órganos afectados desaparecerá la Dirección General para el Desarrollo de la Sociedad de la Información, dependiente del Ministerio de Industria, Turismo y Comercio. No puedo decir que me sorprenda, y tampoco creo que tenga consecuencias relevantes para el ciudadano. En cualquier caso, esta noticia me da pie para compartir algunas reflexiones.

La Sociedad de la Información es una bonita etiqueta para definir el mundo en el que vivimos. Sin lugar a dudas, esta denominación encierra un poderoso atractivo que la relaciona con el acceso democrático a la información y la comunicación global entre personas. Por esta razón, entre los quehaceres del Ministerio de Industria, se ha intentado fomentar el progreso social y económico a través del acceso a redes de datos y consumo de información. Más allá de esta visión tan idealista, el término Sociedad de la Información esconde otro significado menos saludable y a la vez más real e inquietante. Me refiero al hecho de que nuestras vidas y sociedades están dirigidas por los datos y la interpretación de estos.

La minería de datos, es decir, la recolección información y su posterior análisis es la auténtica esencia de la Sociedad de la Información. Instituciones públicas y entidades financieras son un ejemplo de organizaciones que necesitan conocer detalles de nuestra cotidianeidad para poder tomar decisiones. A veces, la posesión de información, su manipulación e interpretación interesada tiene consecuencias desastrosas, especialmente cuando se trata de la clase política. No es muy difícil asistir a intervenciones donde, flagrantemente, se falsean o malinterpretan datos para justificar una u otra política… ¿Y qué podemos decir de aquellas compañías que invaden la intimidad de nuestro hogar -o correo electrónico- ofreciéndonos productos a la medida de nuestras necesidades? Por último, seguro que todos conocemos alguna página en Internet que nos ha sorprendido presentando nuestros datos personales, domicilio, teléfono, etc. Caramba, ahora que me doy cuenta ¿No será más acertado emplear el término Información de la Sociedad?

Contra lo que muchos puedan pensar la minería de datos no es nueva. De hecho es bastante anterior a la existencia de ordenadores y redes de datos. Esta hunde sus raíces en los albores de otra Sociedad -esta vez la Industrial- a comienzos del siglo XIX en Inglaterra. Allí apareció una corriente de pensamiento denominada utilitarismo que influyó notablemente en la vida política y económica del país. Al igual que siglos antes Francis Bacon (1561-1626) llegó a la conclusión de que el único camino para desentrañar los misterios de la naturaleza era -partiendo de una posición escéptica- observar, tomar mediciones (datos) e interpretar estos, los utilitaristas se dieron cuenta de la importancia de recoger datos de cualquier aspecto de la vida en sociedad  para, posteriormente, interpretarlos y tomar decisiones políticas… A la cabeza de este movimiento estaba el excéntrico Jeremy Benthan (1748 – 1832).

Cada día es más difícil establecer los límites en el acceso y manipulación a los datos que definen nuestra vida y costumbres porque, al vivir en un mundo dominado por la tecnología, vamos dejando (consciente o inconscientemente) tras nuestros pasos un reguero de valiosa información. Es este sentido es oportuno recordar la regulación procedente de la Administración Pública a través de la Agencia de Protección de Datos y  la LOPD (Ley Orgánica de Protección de Datos).

Quiero acabar este post citando AbreDatos 2010. Este concurso se celebró los días 17 y 18 de abril con la pretensión de generar un debate en torno a la necesidad de que los organismos públicos proporcionen sus datos de forma accesible, para permitir su uso y reutilización por parte de los ciudadanos. Los participantes tenían como objetivo desarrollar una aplicación en menos de 48 horas que hiciera uso de al menos una fuente de datos públicos y transformara estos en información útil.

Dirección General Desarrollo de la Sociedad de la Información www.mityc.es/dgdsi
Agencia de Protección de Datos www.agpd.es
AbreDatos 2010 www.abredatos.es
Fuentes de Datos Abiertos en España https://datospublicos.jottit.com/

Paisajes Neuronales II

abril 20, 2010 on 3:26 pm | In biología, galería de imágenes | No Comments

Adolfo García Yagüe | En esta segunda colección de Paisajes Neuronales, a diferencia de la anterior, donde se mostraban imágenes tomadas con equipos de microscopía profesionales, os presento algunas imágenes que he tomado “en plan aficionado” acoplando una cámara de fotos a un microscopio óptico convencional.

Aunque hoy pueda parecer algo evidente, hasta la invención del microscopio los científicos no fueron capaces de formular lo que hoy conocemos como la Teoría Celular. Esta Teoría afirma  básicamente que  la célula es la unidad estructural y funcional de todos los seres vivos y que cada célula procede de otra célula preexistente, por división de ésta (Omnis cellula e cellula). La historia de este importante capítulo del saber científico comienza en el siglo XVII, con las primeras observaciones microscópicas de Robert Hooke. Aunque la Teoría Celular se aplicó rápidamente a todos los tejidos, tanto vegetales como animales, no ocurrió lo mismo con el tejido nervioso. Esto fue debido a que el tejido nervioso al ser observado con el microscopio se mostraba como un entramado complicado de conexiones, en donde no era evidente la presencia de células independientes, sino más bien de una red continua o retículo. No será hasta 1888, cuando Santiago Ramón y Cajal extienda la validez de la Teoría Celular al tejido nervioso, con su Teoría Neuronal. Esto fue posible gracias a dos factores, el método de tinción empleado, y el estudio en animales en etapas fetales o de escasa edad, en donde la red de conexiones neuronales es aún escasa, algo así como un bosque en formación, en el que las ramas de cada árbol se pueden diferenciar de las de los demás. De esta forma observó que, al igual que en el resto de tejidos, cada neurona era independiente de las demás, aunque estableciese miles de conexiones con miles de neuronas.

A continuación os resumo los que considero los principales hitos en el desarrollo de la Teoría Celular así como de la Teoría Neuronal. [ir a Galería Paisajes Neuronales II]

1665. Robert Hooke(1635-1703). Observa, mediante un microscopio fabricado por él, una fina lámina de corcho identificando pequeñas oquedades que le recuerdan a las celdas de un panal. Hooke bautiza a estas celdillas con el nombre de células.

1791. Luigi Galvani (1737-1798). Descubre que aplicando electricidad sobre las ancas de una rana estas se contraen. De manera inversa, propone que nervios y músculos pueden generar una corriente eléctrica.

1833. Robert Brown (1773-1858). Identifica dentro de todas las células vegetales que observa una especie de aureola circular más opaca que la membrana exterior. Llega a la conclusión de que se trata de un elemento común a las células y lo denomina núcleo celular.

1837. Jan Evangelista Purkinje (1787-1869). Observa un tipo de  células nerviosas que se localizan en el cerebelo: las células de Purkinje. Estas células nerviosas destacan sobre el resto por su gran tamaño y abundantes ramificaciones. Además de otros importantes descubrimientos, Evangelista Purkinje fue el primero en emplear el microtomo como instrumento para la realización de finos cortes de una muestra de tejido.

1838. Matthias J. Schleiden (1804-1881). Concluye que la  célula es la unidad básica de los organismos vegetales y que el crecimiento de las plantas se producía mediante la generación de células nuevas que se propagan a partir de los núcleos de las viejas. Aunque posteriores descubrimientos mostraron su error respecto al papel del núcleo en la mitosis o división celular, su concepto de la célula como unidad estructural común a todas las plantas marca el punto de partida de las siguientes investigaciones sobre los procesos vitales que se producen a nivel celular.

1839. Theodor Schwann (1810-1882). Extiende  las conclusiones de Schleiden a los organismos animales.

1859. Hermann von Helmholtz (1821–1894). Identifica una corriente eléctrica procedente de las células nerviosas. Concluye su tesis afirmando que este pulso eléctrico es el modo en que éstas trasmiten mensajes.

1863. Otto Friedrich Karl Deiters (1834-1863). Es reconocido como el primero en observar células nerviosas parcialmente completas con sus prolongaciones. Por lo que se refiere a los métodos de coloración empleados por entonces, aparte de los de aplicación general -basados en el carmín y la hematoxilina- se disponía de otros como el método de Weigert, especialmente recomendados para el estudio del sistema nervioso.

1871. Joseph von Gerlach (1820-1896). Formula su Tesis Reticular a partir de observaciones del tejido nervioso empleando cloruro de oro como elemento de tinción.  Su tesis se construía sobre la hipótesis de que todas las células nerviosas conforman una red continua, sin interrupciones entre ellas. Esta tesis facilitaba la explicación sobre como viajan los impulsos nerviosos entre distintas zonas del sistema nervioso.

1873. Camilo Golgi (1843-1926). Mediante el empleo de nitrato de plata, descubre una técnica de tinción que permite, por primera vez, visualizar de forma nítida una célula nerviosa. Estas adquieren una coloración negra, destacando sobre el fondo y con sus perfiles muy bien definidos. Golgi respalda la tesis de reticularismo formulada por Gerlach.

1884. Franz Nissl (1860-1919). Entre las importantes aportaciones de este investigador del sistema nervioso merece recordarse aquí la técnica de tinción que lleva su nombre. El método Nissl “tiñe” de color azul el núcleo celular y el cuerpo celular o pericarion, viéndose, junto a este último la base de las dendritas.

1886-1887. Con solo unos meses de diferencia, y de manera independiente, Wilhelm His (1831-1904) y August Forel (1848-1931) llegan a la hipótesis de que las células nerviosas son independientes y terminan libremente poniendo en cuestión la Tesis Reticular.

1888. Santiago Ramón y Cajal (1852-1934). Partiendo del método de tinción descubierto por Golgi, introduce una mejora que denominó “doble impregnación” con la que consigue tinciones más complejas. En este año edita sus descubrimientos en una serie de tres artículos publicados en su Revista Trimestral de Histología Normal y Patología, de la que solamente aparecerán tres números. Esta serie de artículos se inicia con el titulado “Estructura de los centros nerviosos de las aves” donde demuestra que las ramificaciones de las células nerviosas no finalizan de manera difusa en una retícula, sino que finalizan libremente. Por lo tanto, las células nerviosas son unidades anatómicas y funcionales independientes, que se comunicaban entre sí por contacto o contigüidad, no por continuidad.

1891. Wilhelm von Waldeyer-Hartz (1836-1921). Este influyente científico alemán publica un artículo donde avala las investigaciones y la teoría propuestas por Cajal. En este artículo Waldeyer utiliza -por primera vez- el término neurona para denominar a la célula nerviosa.

1891. Santiago Ramón y Cajal.  Formula la Ley de la Polarización Dinámica de las Neuronas según la cual la transmisión neuronal es siempre unidireccional: fluye desde las ramificaciones dendríticas hacia el cuerpo de la neurona, donde se procesa dicha información, y de éste hacia las ramificaciones terminales o axones, para contactar con otra u otras neuronas.

[ir a Galería Paisajes Neuronales II]

Félix Candela. La conquista de la esbeltez

abril 3, 2010 on 7:34 pm | In arquitectura | No Comments

Adolfo García | Hasta el día 18 de abril podéis visitar en el Centro Cultural Conde Duque de Madrid esta exposición que conmemora el centenario del nacimiento de este genial arquitecto fallecido en 1997.  En la muestra se presentan algunos de sus proyectos, junto a dibujos preparatorios, maquetas, fotografías y otros documentos.

Félix Candela nació en Madrid en 1910. Estudió arquitectura y emigró a México tras la guerra civil, siendo en este país donde desarrolló el grueso de su obra.

La vocación científica de Candela se puso de manifiesto en su dominio de la geometría descriptiva y el cálculo de estructuras de acero y hormigón. Ambas facetas, unidas a una gran intuición y un fuerte espíritu innovador, hicieron posible el estilo característico de sus construcciones.

Si no el inventor, Félix Candela es considerado el gran maestro de las cubiertas o cascarones de hormigón armado. La complejidad matemática de estas estructuras laminares contrasta con la belleza y sencillez de sus formas, su economía y gran resistencia y ligereza con espesores del orden de centímetro y medio. En su obra podemos apreciar todos los ejemplos de construcciones laminares: en forma de cúpula, cilíndrica, reglada e hiperbólicos o hypar.

Las contribuciones póstumas de Candela en la Ciutat de les Arts i les Ciéncies son un buen ejemplo de su magistral estilo, destacando el cascarón hiperbólico del restaurante del L’Oceanografic. Esta estructura es similar a una de sus obras más conocidas. Nos estamos refiriendo a la cubierta del restaurante Los Manantiales, construida en 1957 sobre el lago de Xchimilco, al sur de la ciudad de México.

Leonardo da Vinci, colección de modelos

marzo 19, 2010 on 7:51 pm | In galería de imágenes, innovación | No Comments

Adolfo García | Recientemente, de visita en Milán, dediqué unas horas a recorrer el Museo Nacional de la Ciencia y la Tecnología para ver las maquetas allí expuestas de algunas de las máquinas proyectadas por el genial Leonardo da Vinci. [ir a Galería de la Colección de modelos]

Resulta difícil no caer fascinado cuando se observa la obra de Leonardo da Vinci, y no me estoy refiriendo a sus obras pictóricas universalmente conocidas. En mi opinión, es a través de sus códices donde Leonardo refleja toda su capacidad de observación, análisis, imaginación y genialidad. Por esta razón, fue gracias a la difusión en facsímile de estos códices, hacia finales del XIX, cuando la figura de Leonardo da Vinci atrajo a estudiosos que se afanaron en comprender sus diseños y transcribir sus notas. Pero hacia la mitad del siglo XX, la opinión hacia Leonardo empezó a cambiar. Los historiadores Bertrand Gille y Leonardo Olscehki insistían en la deuda de Leonardo da Vinci con manuscritos de ingeniería anteriores y lo colocaron en segunda fila [Foley 1988].

Curiosamente, por caprichos del destino, en el año 1966, durante unas tareas de inventario de la Biblioteca Nacional de España, aparecieron dos volúmenes titulados como Tratado de estática y mecánica en italiano (1493) y Tratados varios de fortificación, estática y geometría en italiano (1491) cuya autoría correspondía a Leonardo da Vinci. Estos códices, dados por perdidos tiempo atrás, se bautizaron como Códices de Madrid I y II. En ellos Leonardo nos describe mecanismos que no fueron construidos hasta muchos años después de su muerte y que evidencian, sin lugar a dudas, su tremenda inteligencia. Además, los Códices de Madrid ponen de manifiesto que Leonardo no era, pese a lo que se creía, una persona caótica. Es cierto que sus manuscritos son desordenados en la estructura y redacción, sin olvidar que escribía al revés: de derecha a izquierda. Realmente, los códices hay que verlos como si fueran notas de campo. Son desarrollos de ideas en los que trabajaba Leonardo y que en el futuro pretendía ordenar y pasar limpio. Por el contrario, en el Códice de Madrid I, se pueden apreciar páginas cuya edición es realmente exquisita, transmitiendo una claridad meridiana y un claro objetivo: compartir ese conocimiento.

En el legado que nos ha llegado a través de los Códices encontramos estudios en prácticamente todos los campos del saber: Geometría, hidráulica y física (Códice Forster); tratados de pintura (Códice Urbinas); arquitectura y matemáticas (Códice Arundel). Descubrimos, a través de los manuscritos del Castillo de Windsor, a un Leonardo volcado durante 30 años en la anatomía médica a través de disecciones de cadáveres, algo poco común en su época. En el Códice Leicester se abordan -entre otros- temas de cosmología e hidráulica. El estudio del vuelo de los pájaros, analizado en el códice del mismo nombre. Por último está la mecánica, navegación e ingeniería militar, que ocupa un lugar destacado en los monumentales Códice Atlántico, Manuscritos A-M de Francia y Códices de Madrid. Este ingente caudal de conocimiento permaneció durante siglos celosamente guardado -y desperdigado- por las bibliotecas de la nobleza europea. El valor que se daba a estos manuscritos era el de un curioso objeto de colección, más que como fuente de saber.

Son pocos los inventos que llegaron hasta los talleres de los artesanos de la época. Tampoco está muy claro que Leonardo lograra construir y hacer funcionar alguna de sus máquinas. En este sentido, es fácil llegar a la conclusión que Leonardo diseñaba sus máquinas basándose en su propia intuición y capacidad de observación. No olvidemos que en su tiempo aun no se habían descubierto las leyes y principios físicos que gobernaban la mayoría de sus ingenios. Por esta razón, cualquier intento de perfeccionar y ajustar el funcionamiento de una máquina para que fuera más eficiente sería complejo y laborioso.

Por otra parte, constructivamente, Leonardo estaba limitado por las técnicas y materiales de su época. Lo que no puede dejar de llamar la atención a cualquiera que estudie su trabajo es el uso relativamente amplio de la madera y el cuero. Ambos materiales contaban con una tecnología adecuada en su tiempo. En cambio, la técnica de los metales era decididamente limitada. Las artes de la fundición y la forja eran bien conocidas y se tenían en alta estima, pero no eran en absoluto adecuadas para la producción de pieza mecánicas precisas. Por esta razón, cuando uno se imagina el funcionamiento de alguno de los diseños de Leonardo, lo que ve es una máquina endeble  rechinante que ciertamente girará, pero a regañadientes, y cuyas superficies de trabajo pronto estarán tan gastadas y melladas que perderán toda eficacia. [Wiener 1954]

Los modelos expuestos en el Museo Nacional de la Ciencia y la Tecnología de Milán fueron creados a partir de 1952 por un comité de expertos que se constituyó para conmemorar el quinientos aniversario del nacimiento de Leonardo da Vinci. Fueron presentados por primera vez el 15 de febrero de 1953, coincidiendo con la inauguración del museo. Cada maqueta -al igual que es nuestros días- pretendía ser didáctica y facilitar así la compresión de funcionamiento al visitante. Con este propósito, junto a cada mecanismo, se incluye una explicación de su funcionamiento y los diagramas originales en los que se basa.

[ir a Galería de la Colección de modelos]

Bibliografía
FOLEY Vernard y SOEDEL Werner, Contribución de Leonardo a la Mecánica Teórica, Investigación y Ciencia, Noviembre 1986
WIENER Norber, Inventar, Tusquets Editores, 1995
FOLEY Vernard, Leonardo y la Invención de la Llave de Rueda, Investigación y Ciencia, Marzo 1998
GIORGIONE Claudio, LEONARDO DA VINCI, The Models Collection, Museo Nazionale della Scienza e della Tecnología Leonardo da Vinci, 2009

Alierta contra Google

febrero 8, 2010 on 5:51 pm | In internet, telecomunicaciones | 4 Comments

Adolfo García | Esta mañana a no pocos han sorprendido las declaraciones del Presidente de Telefónica, Cesar Alierta, afirmando que Google y otras compañías se están beneficiando de una infraestructura costosa que, a la sazón, está siendo financiada por los operadores, entre los que destaca la multinacional española. En esta misma intervención el Sr. Alierta sugería que esta situación debe acabar. [ver noticia]

Intentando hacer un análisis más allá de la simple y fácil pataleta contra Telefónica, las manifestaciones del Presidente de Telefónica evidencian una realidad sobre la posición que han tomado las compañías que hacen negocio con Internet y la que les hubiera gustado ocupar.

Hay que ser muy necio para negarle a Telefónica -al igual que a otros operadores- el reconocimiento y mérito del tremendo esfuerzo económico y tecnológico que han realizado para que hoy podamos disfrutar de Internet. Esta compañía puede caer simpática o no. Ser caros o baratos. Dar un buen servicio o no. Esta no es la cuestión. El asunto son las constantes inversiones que tiene que realizar cualquier operador del tamaño de Telefónica para poder prestar y mantener el servicio. Y me refiero a todo lo que hay más allá del cable de cobre que llega a nuestra casa…

Para entender este “aviso para navegantes” del Sr. Alierta, permitirme hacer un poco historia de las comunicaciones. Hasta la llegada de Internet, las redes existentes pertenecían a los operadores de telecomunicaciones. En estas redes, como por ejemplo Iberpac (tecnología X.25), Red UNO (Frame Relay) o Gigacom (ATM), el operador ofrecía servicios de conexión entre diferentes localizaciones de sus clientes. Era un negocio redondo pues tenía control sobre el acceso a estas redes, cobrando en función del ancho de banda contratado. Otra cosa distinta era la red telefónica conmutada, a través de la que hablamos por teléfono. A esta red accedemos a través de unos terminales muy básicos -nuestros teléfonos- y obtenemos unos servicios desde el interior de la red. Es decir, la inteligencia está en la red. Esta inteligencia permite al operador establecer la llamada, cuantificar su duración y ofrecernos otros servicios básicos como buzón de voz, desvío, llamada en espera, etc. En resumidas cuentas: el operador tiene el control del acceso a la red y, desde ella, nos ofrece servicios que luego nos facturará. Merecen ser recordadas Ibertex, o incluso Infovía, como iniciativas pioneras en las redes de datos donde el operador tenía el control de la Red y facturaba en función de los servicios consumidos.

Tras la lectura del párrafo anterior es fácil deducir que el modelo tradicional de explotación de las redes por parte de los operadores no es fácilmente aplicable en Internet. En Internet -como Red- la única inteligencia que existe es el protocolo de routing BGP y los DNS. Todo lo demás depende de las máquinas que de ella cuelgan, ajenas totalmente a los operadores. En este escenario el operador ofrece acceso a Internet a sus clientes y participa en troncales y puntos de intercambio de tráfico con otros operadores. En ambos casos su modelo de negocio está basado en cobrar por ancho de banda contratado o cursado. En este rol el operador tiene poco margen de maniobra para diferenciar su oferta de un competidor. Como podemos ver a diario en la publicidad, su principal estrategia es bajar y bajar el precio para captar y mantener usuarios. Esta erosión de ingresos es inversamente proporcional al ancho de banda que solicitamos a los operadores, o que estos tienen que contratar con terceros.

Cesar Alierta ha dirigido sus quejas hacia aquellas compañías que han orientado su modelo de negocio en Internet hacia los contenidos y servicios. Todas ellas se pueden agrupar bajo la etiqueta de Web Services. Estas compañías son de sobra conocidas por todos pero, por citar algún ejemplo, es obligado mencionar a YouTube, Skype, Facebook, MySpace, Google, iTunes, etc.

Hace diez años, la mayoría de los operadores -entre ellos Telefónica- eran conscientes de lo que podía pasar. De hecho, Telefónica fue de los primeros en tomar posiciones en el mundo de los contenidos para poder ofrecer una oferta completa a sus usuarios. Aún hoy sigue presente con fuerza en este importante nicho con el objetivo de ofrecer acceso a contenidos de pago a través de sus redes (Imagenio, Hilo Musical o el novedoso Pixbox). Por otra parte, en un plano tecnológico, desde hace mucho tiempo Telefónica y otros operadores dominantes trabajan en torno a organismos como el ITU (Unión Internacional de Telecomunicaciones) para introducir cambios en la arquitectura de las redes con el fin de dotarlas de mayor eficiencia y fiabilidad para servicios como el vídeo o la voz, a cambio de “poner más inteligencia dentro de la red” y así permitir cobrar por el servicio prestado. El ejemplo más reciente de este tipo de iniciativas es IMS  (IP Multimedia Subsystem) o NGN (Next Generation Networks)

La realidad del uso de Internet ha dejado claro a los grandes operadores que -hoy por hoy- poca gente paga por contenidos on-line, más aún cuando hay opciones gratis. Otra realidad es que los usuarios no queremos otra cosa que nos sean tarifas de acceso planas para usar Web Services. Por último, el acceso de contenidos multimedia desde nuestros ordenadores y móviles crece exponencialmente…

En el otro lado de la moneda, desde las Administraciones Públicas se exige a los operadores que inviertan más en sus redes ya que, supuestamente, son esenciales para salir de la crisis económica en la que vivimos porque facilitan el desarrollo de la Sociedad de la Información. También desde las AAPP, en particular desde la CMT, se anima a que Telefónica desarrolle una nueva red de fibra óptica para conectar todos los hogares. Por supuesto, a golpe de Ley, se obligará a que el operador dominante comparta esta nueva red con otros operadores. Por si fuera poco, el nuevo modelo de financiación de las televisiones públicas pretende que los operadores sostengan a estas con el 0,9% de sus ingresos. Y ya, para colmo de despropósitos, las entidades de gestión de derechos de autor siguen acariciando la idea de aplicar un canon a la conexión de Internet.

Para acabar solo quiero recordar que Internet es algo muy joven. Probablemente estemos asistiendo a su infancia y, como tal, aun le quedan por delante años hasta madurar y hacer que todos los actores, incluidos los usuarios, sientan que merece la pena invertir. Esperemos que la disputa entre operadores y compañías de Web Services se quede en la crítica del Sr. Alierta y no trascienda a los usuarios.

El debate está servido…

8 horas en Estambul

febrero 6, 2010 on 5:47 pm | In galería de imágenes, viajes | No Comments

Adolfo García | Turismo contra reloj en Estambul. Consciente de que me he dejado muchas cosas que ver, aquí os dejo unas fotillos de mi reciente visita a esta ciudad. Con diferencia, lo que más me ha impresionado es la Cisterna de la Basílica. Esta cisterna subterránea se construyó en el siglo sexto de nuestra era. Ocupa una extensión de 10.000 m2 y tiene una altura de 8 metros de altura. Se estima que su volumen le permite almacenar 80 millones de litros de agua. Nunca he visto nada igual. [ir a Galería fotográfica de Estambul]


[ir a Galería fotográfica de Estambul]

Vídeo de la conferencia de Hempton y Sherman en Sonikas VII

enero 29, 2010 on 5:03 pm | In arte sonoro, sonikas | No Comments

Adolfo García Yagüe | Fieles a nuestro espíritu de ofrecer propuestas diferentes, la séptima edición del Festival Sonikas será recordada por la proyección del fantástico documental “Soundtracker” y el posterior coloquio con su protagonista, Gordon Hempton, junto a Nicholas Sherman, productor del film.

En este documental se pone de manifiesto que la vida urbana y la industrialización nos alejan dramáticamente de la belleza de la Naturaleza. Como advierte Hempton en un momento de su intervención «nos hemos vuelto sordos ante la música que nos ofrece la Naturaleza». Gordon también nos alerta de que cada día es más difícil localizar en el planeta un espacio libre de contaminación acústica, donde los sonidos de la Naturaleza no sean interferidos por los ruidos del “progreso”.

Además del mensaje de “Soundtracker”, resulta igualmente emocionante la figura de su protagonista. Es totalmente imposible quedar indiferente ante la abnegación y entusiasmo que derrocha Gordon en su trabajo. Algo que, como nos cuenta, ha cambiado completamente su vida.

Al igual que nos pasó a nosotros, nos consta que muchos de los que asististeis al Sonikas quedasteis gratamente impactados tras el documental y el coloquio. Por esta razón nos ha parecido oportuno compartir con vosotros el vídeo de la conferencia y así, de esta forma, mantener viva la magia de aquella noche y lo más importante: el mensaje. Lamentablemente no os podemos ofrecer el documental. Para esto nada mejor que contactéis con el propio Sherman a través de su página www.foufilms.com.

Los Tónicos de la Voluntad para tiempos de crisis

enero 22, 2010 on 5:00 pm | In biología, descarga textos pdf, innovación | No Comments

Adolfo García Yagüe | En España, lo que empezó como una crisis financiera internacional poco a poco va minando nuestra autoestima. Aquí, la citada crisis hizo que reventara la burbuja inmobiliaria en la que vivíamos, poniendo de relieve que no somos un país ni tan grande, ni tan poderoso como nuestros políticos se esforzaban en hacernos creer días antes…

En este estado de cosas, sorprende ver y escuchar a los políticos con que alegría, soltura y promiscuidad hablan de “cambiar de modelo económico”,  “potenciar la innovación”, “desarrollar la sociedad del conocimiento” y otras tantas perlas enlatadas con las que adornan sus discursos. Da la sensación que esto es tan fácil como cambiar de pendientes o elegir una corbata que haga juego con aquel traje. A mi parecer, está gratuidad en la forma de expresarse de la clase política (y la de muchos periodistas…) solo provoca que las frases antes citadas pierdan su valor y significado para el resto de los ciudadanos.

[modo ironía on] El modelo económico hacia el que nos quieren dirigir nuestros gobernantes, como si de una Tierra Prometida se tratara, es un sitio adorable. Allí todos desarrollaremos un trabajo intelectual de primera magnitud. Viviremos rodeados de tecnología e información y adoraremos a un ente abstracto llamado Conocimiento. A nuestros políticos solo les queda añadir que la enfermedad y el resto de calamidades no existirán en el nuevo modelo. [modo ironía off]

Es evidente la necesidad de un cambio pero -a pesar del optimismo de nuestros dirigentes- no es tarea fácil ni inmediata. No olvidemos que una economía basada en la innovación, la tecnología o el conocimiento tiene, por lo general, como paso previo la labor científica. Y no nos engañemos, nuestro país, a pesar de contar con gran número de titulados y un presupuesto nada desdeñable, nuca ha sido una potencia haciendo ciencia. Como ya recordaba gran nuestro sabio Santiago Ramón y Cajal en su obra Los Tónicos de la Voluntad, “La prosperidad duradera de las naciones es obra de la ciencia y de sus múltiples aplicaciones al fomento de la vida y de los intereses materiales”

De la lectura de los párrafos anteriores podéis deducir porqué sugiero en estos momentos la lectura de Los Tónicos de la Voluntad, cuyo título, para ser exactos, es “Reglas y Consejos sobre Investigación Científica”.  Este libro está basado en el discurso que leyó Cajal el 5 de diciembre de 1897 con ocasión de su ingreso en la Real Academia de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales. Posteriormente, a iniciativa del Dr. Lluria y con numerosos retoques y desarrollos del propio Cajal, la obra empezó a imprimirse como libro para ser regalado entre estudiantes y aficionados a las tareas de laboratorio.

Esta obra es considerada como uno de los mejores tratados sobre la investigación científica, el entorno social que la favorece y, lo más importante, la actitud y motivaciones del científico. Un capítulo no menos interesante es aquél en el que Cajal expone y razona las posibles causas del atraso de España en temas científicos. Aunque se redactó hace más de 100 años gran parte de los consejos y observaciones de Cajal son totalmente vigentes. Durante su lectura también advertiréis que alguna de sus afirmaciones hoy resultan anacrónicas, en particular las que hacen referencia al papel de la esposa en la vida del hombre de ciencia, o las alusiones a la raza española o el patriotismo.

A pesar de su antigüedad, esta obra se sigue editando. Creo que es un libro de lectura obligada para cualquiera que sienta una mínima curiosidad por la ciencia, la innovación y el progreso de las naciones. Si todavía te queda alguna duda a continuación te dejo algunos fragmentos.

Consideraciones sobre los métodos generales
Al tratar de métodos generales de investigación, no es lícito olvidar esas panaceas de la invención científica que se llaman el Novun Organum, de Bacon, y el Libro del Método, de Descartes […] Libros son éstos por todo extremo excelentes para hacer pensar, pero en ningún modo tan eficaces para enseñar a descubrir […] Tengo para mí que el poco provecho obtenido de la lectura de tales obras y, en general, de todos los trabajos concernientes a los métodos filosóficos de indagación, depende de la vaguedad y generalidad de las reglas que contienen, las cuales, cuando no son fórmulas vacías, vienen a ser la expresión formal del mecanismo del entendimiento en función de investigar. Este mecanismo actúa inconscientemente en toda cabeza regularmente organizada y cultivada […] Harto más eficaz es la lectura de la obras de los grandes iniciadores científicos, tales como Galileo, Keplero, Newton, Lavosier; Geoffroy Saint-Hilaire, Faraday, Ampère, Cl. Bernard, Pasteur, Virchow, Liebig, etc; y, sin embargo, es fuerza reconocer que, si carecemos de una chispa siquiera de la espléndida luz que brilló en tales inteligencias, y de un eco al menos de las nobles pasiones que impulsaron a caracteres tan elevados, la erudición nos convertirá en comentadores entusiastas o amenos, quizás en beneméritos divulgadores científicos, pero no creará en nosotros el espíritu de investigación […] Apresurémonos, pues, a declarar que no hay recetas lógicas para hacer descubrimientos, y menos todavía para convertir en afortunados experimentadores a personas desprovistas del arte discursivo natural a que antes aludíamos. Y en cuanto a los genios, sabido es que difícilmente se doblegan a las reglas escritas: prefieren hacerlas. Como dice Condorcet, “las medianías pueden educarse, pero lo genios se educan por si solos”.

Admiración excesiva a la obra de los grandes iniciadores científicos
Entre las preocupaciones más funestas de la juventud intelectual contamos la extremada admiración a la obra de los grandes talentos y la convicción de que, dada nuestra cortedad de luces, nada podremos hacer para continuarla o completarla. Esta devoción excesiva al genio tiene su raíz en un doble sentimiento de justicia y de modestia, harto simpático para ser vituperable; mas, si se enseñorea con demasía del ánimo del novicio, aniquila toda iniciativa e incapacita en absoluto para la investigación original. Defecto por defecto, preferible es la arrogancia al apocamiento: la osadía mide sus fuerzas y vence o es vencida; pero la modestia excesiva huye de la batalla y se condena a vergonzosa inacción.

La Naturaleza nos brinda a todos con una riqueza inagotable, y no tenemos motivo para envidiar a los que nos precedieron, ni exclamar como Alejandro ante las victorias de Filipo: “Mi padre no me va a dejar nada que conquistar”

¡Qué gran tónico sería para el novel observador el que su maestro, en vez de asombrarlo y desalentarlo con la sublimidad de las grandes empresas acabadas, le expusiera la génesis de cada invención científica, la serie de errores y titubeos que la precedieron, constitutivos, desde el punto de vista humano, de la verdadera explicación de cada descubrimiento!. Tan hábil táctica pedagógica nos traería la convicción que el descubridor, con ser un ingenio esclarecido y una poderosa voluntad, fue, al fin y al cabo, un hombre como todos […] Lejos de abatirse el investigador novicio ante las grandes autoridades de la Ciencia, debe saber que su destino, por ley cruel, pero ineluctable, es crecer un poco a costa de la reputación de las mimas. Pocos serán los que, habiendo inaugurado con alguna fortuna sus exploraciones científicas, no se hayan visto obligados a que quebrantar y disminuir algo el pedestal de algún ídolo histórico o contemporáneo.

En la vida de los sabios se dan, por lo común, dos fases: la creadora o inicial, consagrada a destruir los errores del pasado y al alumbramiento de nuevas verdades, y la senil o razonadora (que no coincide necesariamente con la vejez), durante la cual, disminuida la fuerza de producción científica, se defienden las hipótesis incubadas en la juventud, amparándolas con amor paternal del ataque de los recién llegados […] Empero no basta demoler: hay que construir. La crítica científica se justifica solamente entregando, a cambio de un error, una verdad: Por lo común la nueva doctrina surgirá de la ruinas de las abandonadas, y se fundará estrictamente sobre los hechos rectamente interpretados.

Creencia en el agotamiento de los temas científicos
He aquí otro de los falsos conceptos que se oyen a menudo a nuestros flamantes licenciados: “Todo lo substancial de cada tema científico está apurado; ¿Qué importa que yo pueda añadir algún pormenor, espigar en un campo donde más diligentes observadores recogieron copiosa mies? Por mi labor, ni la Ciencia cambiará de aspecto, ni mi nombre saldrá de la oscuridad”. […] Así habla muchas veces la pereza, disfrazada de modestia. Así discurren algunos jóvenes de mérito al sentir los primeros desmayos producidos por la consideración de la magna empresa […] En su anhelo por satisfacer la deuda honrosa contraída con sus maestros, el novel observador quisiera encontrar un filón nuevo y a flor de tierra, cuya fácil exploración levantara con empuje su nombre; mas, por desgracia, apenas emprendidas las primeras exploraciones bibliográficas reconoce con dolor que el metal yace a gran profundidad y que el yacimiento superficial ha sido casi agotado por observadores afortunados llegados antes que él, y que ejercitaron en cómodo derecho de primeros ocupantes […] No paran mientes lo que así discurren que si hemos llegado tarde para unas cuestiones, hemos nacido demasiado temprano para otras, y en que, a la vuelta de un siglo, nosotros vendremos a ser, por la fuerza de las cosas, los acaparadores de ciencia, los desfloradotes de asuntos y los esquilmadores de minucias. […] No es lícito, empero, desconocer que existen épocas en la cuales, a partir de un hecho casualmente descubierto o de la creación de un método feliz, se realizan en serie, y como por generación espontánea, grandiosos progresos científicos.

Culto exclusivo a la ciencia llamada práctica
Otro de los vicios del pensamiento que importa combatir a todo trance es la falsa distinción en ciencia teórica y ciencia practica, con la consiguiente alabanza de la última y el desprecio sistemático de la primera. Y este error se propala inconscientemente entre la juventud, desviándola de toda labor de inquisición desinteresada.

No son, ciertamente, las gentes del oficio las que incurren en semejante falta de apreciación, sino muchos abogados, literatos, industriales y, desgraciadamente, hasta algunos estadistas conspicuos, cuyas iniciativas de tan graves consecuencias pueden ser para la obra de la cultura patria.

A estos tales no se les caen de la boca las siguientes frases: “Menos doctores y más industriales. Las naciones no miden su grandeza por lo que saben, sino por la copia de conquistas científicas aplicadas al comercio, a la industria, a la agricultura, a la medicina y al arte militar […] Tal es el cúmulo de ineptas que a cada paso formulan los que, al viajar por el extranjero, ven, por un espejismo extraño, el progreso en los efectos y no en las causas; los que en sus cortos alcances, no advierten esos hilos misteriosos que enlazan la fábrica con el laboratorio, como el arroyo a su manantial […] En Alemania, en Francia, en Inglaterra, la fábrica vive en íntima comunión con el laboratorio, y por lo común el iniciador mismo de la verdad científica dirige, ora por sí, ora mediante sociedades explotadoras, el aprovechamiento industrial.

Cultivemos la ciencia por sí misma, sin considerar por el momento las aplicaciones. Estas llegan siempre; a veces tardan años; a veces, siglos. Poco importa que una verdad científica sea aprovechada por nuestros hijos o por nuestros nietos. Medrada andaría la causa del progreso de Galvani, si Volta, si Faraday, si Herz, descubridores fundamentales de la ciencia de la electricidad, hubieran menospreciado sus hallazgos por carecer entonces de aplicación industrial.

Pretendida cortedad de luces
Para justificar deserciones y desmayos alegan algunos falta de capacidad para la ciencia. “Yo tengo gusto por los trabajos de laboratorio –nos dicen-, pero no sirvo para inventar nada.” Cierto que hay cabezas refractarias para la labor experimental, y entre ellas contamos todas las incapaces de atención prolongada y exentas de curiosidad y de admirabilidad por las obras de la Naturaleza. Pero la inmensa mayoría de los que se confiesas incapaces, ¿lo son positivamente? ¿No exageran, tal vez, las dificultades de la empresa y la penuria de sus aptitudes? Tal creemos, ya añadiremos aún que muchos toman habitualmente por incapacidad la mera lentitud del concebir y del aprender, y, a veces, la propia pereza o falta de alguna cualidad de orden secundario, como la paciencia, la minuciosidad, la constancia, atributos que se adquieren pronto con el hábito del trabajo y la satisfacción del éxito.

En nuestro concepto, la lista de aptos para la labor científica es mucho más larga de lo que se cree, y se componen, no sólo de los talentos superiores, de los fáciles, de los ingenios agudos, codiciosos de reputación y ansiosos de enlazar su nombre a una obra grande, sino también de esos entendimientos regulares, conocidos con el dictado de mañosos, por la habilidad y tino con que realizan toda obra manual; de esos otros dotados de temperamento artístico y que sienten con vehemencia la belleza de las obras de la Naturaleza; en fin, de los meramente curiosos, flemáticos, cachazudos, devotos de la religión de lo menudo y capaces de consagrar largas horas al examen del más insignificante fenómeno natural.

Como han afirmado muchos pensadores y pedagogos, el descubrimiento no es fruto de ningún talento originariamente especial, sino del sentido común mejorado y robustecido por la educación técnica y por el hábito de meditar por los problemas científicos. Así, pues, quien disponga de regular criterio para guiarse en la vida, lo tendrá también para marchar desembrazado por el camino de la investigación.

El cerebro juvenil posee plasticidad exquisita, en cuya virtud puede, a impulsos de un enérgico querer, mejorar extraordinariamente su organización, creando asociaciones interideales nuevas, depurando y afinando el juicio.

Las deficiencias de la aptitud nativa son compensables mediante un exceso de trabajo y atención. Cabria afirmar que el trabajo sustituye al talento o, mejor dicho, crea el talento.

En la mayor parte de los casos, eso que llamamos talento genial y especial, no implica superior cualitativa, sino expeditiva, consistiendo solamente en hacer de prisa y con brillante éxito lo que las inteligencias regulares elaboran lentamente, pero bien. En vez de distinguir los entendimientos en grandes y pequeños, fuera preferible y más exacto (al menos en muchos casos) clasificarlos en lentos y rápidos. Los entendimiento rápidos son ciertamente los más brillantes y sugestivos; son insustituibles en la conversación, en la oratoria, en el periodismo, en toda obra en que el tiempo sea un factor decisivo; pero en la empresas científicas los lentos resultan tan útiles como los rápidos […] Aún osaríamos añadir que, por una compensación muy común, las cabezas lentas poseen gran resistencia para la atención prolongada, y abren ancho y profundo surco en las cuestiones; mientras que las rápidas suelen fatigarse pronto, después de haber apenas desbrozado el terreno.

Si, a despecho de los esfuerzos hechos por mejorarla, nuestra memoria es inconstante y poco tenaz, administrémosla bien. Como dice Epicteto: “Cuando en el juego de la vida vienen malas cartas, no hay más remedio que sacar el mejor partido posible de las que se tienen” […] Por compensación, los escasamente memoriosos de palabras y de frases, suelen gozar de excelente retentiva de ideas y de series de razonamientos. Ya Locke notó que los dotados de gran ingenio y pronta memoria no sobresalen en el juicio.

Biblioteca
Cajal, 1897 – Reglas y Consejos sobre Investigación Científica

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