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Aunque el objetivo de Radar,
como el de cualquier otro local, sea subsistir en el apasionante pero
competidísimo mundo de la noche, se puede decir que nos encontramos
ante mucho más que un bar de copas.
Son ya siete años los que lleva funcionando, como espacio de reunión
y punto de encuentro para los amantes de la música electrónica
de vanguardia y haciendo un evidente guiño a los sonidos más
experimentales y arriesgados.
Su propietario, Sevi, una institución
dentro del mundo de la experimentación, además de ser dj
es un apasionado coleccionista de la música alternativa e innovadora,
y en estos tiempos en los que la moda del house y el electro hacen confundir al gran
público la parte con el todo, él se decanta por explotar
las vertientes menos conocidas de la música electrónica.
En Radar, los oídos que no se
contentan con lo comercial saben que cuentan con un auténtico club
de sonidos al margen de cualquier moda. La entrada a este pequeño
local, intensamente oscuro, puede desconcertar al que pasa por la calle,
pero en realidad es el escenario idóneo para degustar este tipo
de creaciones. El local es una caja negra con psicodélicos trazos
fluorescentes y actuales y sorprendentes proyecciones de diapositivas
sobre sus paredes.
Tiene además un clara vocación colaboracionista y de fusión underground, y participa en la presentación
de revistas y magazines alternativos en fiestas con músicos, distribuidoras
y sellos discográficos marginales. Asimismo, abre sus puertas a
todos aquellos que propongan sesiones especiales dedicadas a cualquier
faceta relativa a las músicas de vanguardia.
En definitiva, Radar es una irresistible
propuesta para los que están interesados en degustar las nuevas
dimensiones de la música electrónica.
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Radar
Templo de la música
experimental
Guía del Ocio
26.11.04

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