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Bueno, bueno, bueno... Tantos años de sufrir solidariamente
a tus amigos madrileños cuando te lloran que no hay movimiento
en la charca, que la ciudad esta perdida para cualquier causa cultural
avanzada, que el edil máximo es un hortera... Sin embargo, te acercas
una semana y te topas con dos historias bien interesantes y a lo que se
ve, posibles.
La primera fue la noche de electrónica que organizó
CRC (alias Sevi y sus amigos del Radar Bar) en el eterno San Juan Evangelista.
En realidad era una noche dedicada al clásico norteamericano Kim
Cascone a quien arroparon Coeval, Cnoi, Paul Webb y la Madrid Laptop Orchestra.
No es que el local se llenara, pero la entrada estuvo muy bien y el público
escuchó con atención una música difícil de
encontrar en la capital. Aún más, el sonido era excelente,
como también la infografía de un par de residentes del colegio
mayor. Aunque no se escucharon grandes novedades en términos absolutos,
la música que se ofreció (electrónica variante glitch)
tuvo un nivel superior. El tinglado se montó de forma privada,
no se registraron pérdidas y los organizadores pueden ir imaginando
nuevas posibilidades.
Del 16 al 20 tuvo lugar «Experimenta Club»
en La Casa Encendida. Si uno quiere ser malvado, puede despachar el festival
como el hermano tardío y algo canijo del gran Sonar barcelonés.
Lo que se pudo escuchar esos días fueron nombres conocidos por
todos quienes realizan la peregrinación anual a la sombra de Montjuic.
«Experimenta Club» ha sufrido además dos retrasos y
debido a ello no pudo contar con Whitehouse y Cris&Cosey.
Regulares augurios, pero la historia funcionó estupendamente. Por
parte extranjera los mayores atractivos podían ser Scorn, Koiji
Asano, Mouse on Mars o Scanner y por la española hubo ocasión
de escuchar a gente como Eduardo Polonio, Nad Spiro, Marcus Breuss...
El tema aquí no es comparar, sino saludar una programación
realizada con cierta coherencia. En el festival se proyectaron también
videos y películas, los precios eran perfectamente aceptables (10
euros, esta era una iniciativa institucional) y el ambiente general resultó
bien agradable. Para un bautismo es más que suficiente.
¿Casualidad? A lo mejor es que Madrid esta comenzando
a salir de lacrimoso y folclorizado letargo musical en el que ha estado
sumido durante más de diez años. Ojalá.
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¿Madrid?
José Manuel Costa
ABC, 2002

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