|
(...) Pero antes decía que la decadencia no es tal, sino más bien dispersión, extensión global. Los bares de medio mundo ponen esta música, y quien antes montaba un grupo, ahora se hace DJ. Aparece gente en los lugares más improbables y aislados del globo aportando novedades inauditas (literalmente) e, incluso, una España dominada durante años por el 'bacalao' más 'proleta' (y al final casi revulsivo) puede generar productos como el último CD del barcelonés Alex Martín, sobre el cual se han volcado las críticas más entusiastas en toda Europa. O presentar locales como el 'Radar' madrileño, un minitemplo de la música experimental. Es también más complicado. La primera generación ha dejado de bailar tanto y empieza a darle vueltas a la cabeza, si aún la tiene disponible. De ahí surgen nuevas vías que ya no pretenden llegar al mundo entero, sino a núcleos específicos (...)
|
Techno. La canción del verano
José Manuel Costa
ABC, 1998

|