Las creaciones de Jorge Bule fueron una de nuestras debilidades en Radar desde que a principios de 1999 nos pasase su primera demo. Desde entonces fue uno de los creadores que más material nos proporcionó, como se puede ver en la zona del 'Archief Demos' y actuó en el bar en el año 2001 y 2007 (la segunda con motivo del décimo aniversario).
Desde las primeras maquetas se podían apreciar unas ciertas características comunes en sus composiciones. Generalmente trabajaba con microsonidos y texturas muy delicadas de una gran quietud. En esa época, sus temas fluctuaban entre los impulsos digitales y el glitch (al estilo del típico sonido Raster-Noton) y atmósferas más ambientales pero con matices muy experimentales que dotaban a estas piezas de una personalidad a veces gélida y desoladora y en otras ocasiones con un toque misterioso y extraño. A mí en su momento me recordaba a cosas como el 'A Means To And End' de Terre Thaemlitz o el fantástico álbum de Florian Hecker 'IT ISO161975'.
Con el transcurrir de los años desarrolló otro tipo de orientación en sus piezas, acercándose al minimal e incluso al dub, pero la mayoría del material que nos iba pasando se iba encaminando hacia estructuras muy estáticas y ambientales, dejando algo de lado la manipulación de errores digitales. La cercanía a sellos como 12K o Line iba siendo mayor y claramente se consolidaba en ese sonido característico.
A principio de 2004, me pasó una demo llamada simplemente 'Enero 2004' que contenía 8 piezas ambientales que me parecían estupendas. Hablando una noche con él a altas horas de la madrugada en el bar, le comenté que creía que ese material tenía que ver la luz de algún modo, porque me parecía sobresaliente.
Tras esa charla, Jorge se animó a remasterizar los temas y realizar un bonito diseño para publicar una edición limitada de 100 copias en Cd-r. Este fue el origen de 'XbuleX', que vio la luz unos meses más tarde, aproximadamente en marzo o abril de 2004.
El disco resulta homogéneo en el sonido y en el 'clímax'. Todas son piezas ambientales muy estáticas con evoluciones apenas imperceptibles que sin embargo van transformando poco a poco las delicadas texturas que envuelven, haciendo que uno quede atrapado en las atmósferas sin apenas darse cuenta. Desde luego, es el trabajo que más cercano ha estado al clásico sonido digital-ambient del sello 12K y especialmente a nuestro adorado Taylor Deupree.
Las copias que distribuimos en el bar se agotaron en un fin de semana y el resto de ejemplares, que distribuyó el propio Jorge, en menos de un mes.
|