{"id":371,"date":"2010-03-19T19:51:59","date_gmt":"2010-03-19T18:51:59","guid":{"rendered":"http:\/\/www.ccapitalia.net\/?p=371"},"modified":"2024-03-26T17:51:08","modified_gmt":"2024-03-26T16:51:08","slug":"leonardo-da-vinci-coleccion-de-modelos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/ccapitalia.net\/?p=371","title":{"rendered":"Leonardo da Vinci, colecci\u00f3n de modelos"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"..\/?page_id=2#agy\">Adolfo Garc\u00eda<\/a> | Recientemente, de visita en Mil\u00e1n, dediqu\u00e9 unas horas a recorrer el Museo Nacional de la Ciencia y la Tecnolog\u00eda para ver las maquetas all\u00ed expuestas de algunas de las m\u00e1quinas proyectadas por el genial Leonardo da Vinci. [<a href=\"https:\/\/ccapitalia.net\/galeria\/main.php?g2_itemId=7066\" target=\"_self\" rel=\"noopener noreferrer\">ir a Galer\u00eda de la Colecci\u00f3n de modelos<\/a>]<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/ccapitalia.net\/galeria\/main.php?g2_itemId=7063\" target=\"_self\" rel=\"noopener noreferrer\"><img decoding=\"async\" class=\"alignnone\" src=\"https:\/\/ccapitalia.net\/galeria\/main.php?g2_view=core.DownloadItem&amp;g2_itemId=7063&amp;g2_serialNumber=2\" alt=\"\" width=\"500\" \/><\/a><\/p>\n<p>Resulta dif\u00edcil no caer fascinado cuando se observa la obra de Leonardo da Vinci, y no me estoy refiriendo a sus obras pict\u00f3ricas universalmente conocidas. En mi opini\u00f3n, es a trav\u00e9s de sus c\u00f3dices donde Leonardo refleja toda su capacidad de observaci\u00f3n, an\u00e1lisis, imaginaci\u00f3n y genialidad. Por esta raz\u00f3n, fue gracias a la difusi\u00f3n en facs\u00edmile de estos c\u00f3dices, hacia finales del XIX, cuando la figura de Leonardo da Vinci atrajo a estudiosos que se afanaron en comprender sus dise\u00f1os y transcribir sus notas. Pero hacia la mitad del siglo XX, la opini\u00f3n hacia Leonardo empez\u00f3 a cambiar. Los historiadores Bertrand Gille y Leonardo Olscehki insist\u00edan en la deuda de Leonardo da Vinci con manuscritos de ingenier\u00eda anteriores y lo colocaron en segunda fila [Foley 1988].<\/p>\n<p>Curiosamente, por caprichos del destino, en el a\u00f1o 1966, durante unas tareas de inventario de la Biblioteca Nacional de Espa\u00f1a, aparecieron dos vol\u00famenes titulados como <em>Tratado de est\u00e1tica y mec\u00e1nica en italiano (1493)<\/em> y <em>Tratados varios de fortificaci\u00f3n, est\u00e1tica y geometr\u00eda en italiano (1491)<\/em> cuya autor\u00eda correspond\u00eda a Leonardo da Vinci. Estos c\u00f3dices, dados por perdidos tiempo atr\u00e1s, se bautizaron como C\u00f3dices de Madrid I y II. En ellos Leonardo nos describe mecanismos que no fueron construidos hasta muchos a\u00f1os despu\u00e9s de su muerte y que evidencian, sin lugar a dudas, su tremenda inteligencia. Adem\u00e1s, los C\u00f3dices de Madrid ponen de manifiesto que Leonardo no era, pese a lo que se cre\u00eda, una persona ca\u00f3tica. Es cierto que sus manuscritos son desordenados en la estructura y redacci\u00f3n, sin olvidar que escrib\u00eda al rev\u00e9s: de derecha a izquierda. Realmente, los c\u00f3dices hay que verlos como si fueran notas de campo. Son desarrollos de ideas en los que trabajaba Leonardo y que en el futuro pretend\u00eda ordenar y pasar limpio. Por el contrario, en el C\u00f3dice de Madrid I, se pueden apreciar p\u00e1ginas cuya edici\u00f3n es realmente exquisita, transmitiendo una claridad meridiana y un claro objetivo: compartir ese conocimiento.<\/p>\n<p>En el legado que nos ha llegado a trav\u00e9s de los C\u00f3dices encontramos estudios en pr\u00e1cticamente todos los campos del saber: Geometr\u00eda, hidr\u00e1ulica y f\u00edsica (C\u00f3dice Forster); tratados de pintura (C\u00f3dice Urbinas); arquitectura y matem\u00e1ticas (C\u00f3dice Arundel). Descubrimos, a trav\u00e9s de los manuscritos del Castillo de Windsor, a un Leonardo volcado durante 30 a\u00f1os en la anatom\u00eda m\u00e9dica a trav\u00e9s de disecciones de cad\u00e1veres, algo poco com\u00fan en su \u00e9poca. En el C\u00f3dice Leicester se abordan -entre otros- temas de cosmolog\u00eda e hidr\u00e1ulica. El estudio del vuelo de los p\u00e1jaros, analizado en el c\u00f3dice del mismo nombre. Por \u00faltimo est\u00e1 la mec\u00e1nica, navegaci\u00f3n e ingenier\u00eda militar, que ocupa un lugar destacado en los monumentales C\u00f3dice Atl\u00e1ntico, Manuscritos A-M de Francia y C\u00f3dices de Madrid. Este ingente caudal de conocimiento permaneci\u00f3 durante siglos celosamente guardado -y desperdigado- por las bibliotecas de la nobleza europea. El valor que se daba a estos manuscritos era el de un curioso objeto de colecci\u00f3n, m\u00e1s que como fuente de saber.<\/p>\n<p>Son pocos los inventos que llegaron hasta los talleres de los artesanos de la \u00e9poca. Tampoco est\u00e1 muy claro que Leonardo lograra construir y hacer funcionar alguna de sus m\u00e1quinas. En este sentido, es f\u00e1cil llegar a la conclusi\u00f3n que Leonardo dise\u00f1aba sus m\u00e1quinas bas\u00e1ndose en su propia intuici\u00f3n y capacidad de observaci\u00f3n. No olvidemos que en su tiempo aun no se hab\u00edan descubierto las leyes y principios f\u00edsicos que gobernaban la mayor\u00eda de sus ingenios. Por esta raz\u00f3n, cualquier intento de perfeccionar y ajustar el funcionamiento de una m\u00e1quina para que fuera m\u00e1s eficiente ser\u00eda complejo y laborioso.<\/p>\n<p>Por otra parte, constructivamente, Leonardo estaba limitado por las t\u00e9cnicas y materiales de su \u00e9poca. Lo que no puede dejar de llamar la atenci\u00f3n a cualquiera que estudie su trabajo es el uso relativamente amplio de la madera y el cuero. Ambos materiales contaban con una tecnolog\u00eda adecuada en su tiempo. En cambio, la t\u00e9cnica de los metales era decididamente limitada. Las artes de la fundici\u00f3n y la forja eran bien conocidas y se ten\u00edan en alta estima, pero no eran en absoluto adecuadas para la producci\u00f3n de pieza mec\u00e1nicas precisas. Por esta raz\u00f3n, cuando uno se imagina el funcionamiento de alguno de los dise\u00f1os de Leonardo, lo que ve es una m\u00e1quina endeble\u00a0 rechinante que ciertamente girar\u00e1, pero a rega\u00f1adientes, y cuyas superficies de trabajo pronto estar\u00e1n tan gastadas y melladas que perder\u00e1n toda eficacia. [Wiener 1954]<\/p>\n<p>Los modelos expuestos en el Museo Nacional de la Ciencia y la Tecnolog\u00eda de Mil\u00e1n fueron creados a partir de 1952 por un comit\u00e9 de expertos que se constituy\u00f3 para conmemorar el quinientos aniversario del nacimiento de Leonardo da Vinci. Fueron presentados por primera vez el 15 de febrero de 1953, coincidiendo con la inauguraci\u00f3n del museo. Cada maqueta -al igual que es nuestros d\u00edas- pretend\u00eda ser did\u00e1ctica y facilitar as\u00ed la compresi\u00f3n de funcionamiento al visitante. Con este prop\u00f3sito, junto a cada mecanismo, se incluye una explicaci\u00f3n de su funcionamiento y los diagramas originales en los que se basa.<\/p>\n<p>[<a href=\"https:\/\/ccapitalia.net\/galeria\/main.php?g2_itemId=7066\" target=\"_self\" rel=\"noopener noreferrer\">ir  a Galer\u00eda de la Colecci\u00f3n de modelos<\/a>]<\/p>\n<p><strong>Bibliograf\u00eda<\/strong><br \/>\nFOLEY Vernard y SOEDEL Werner, <em>Contribuci\u00f3n de Leonardo a la Mec\u00e1nica Te\u00f3rica<\/em>, Investigaci\u00f3n y Ciencia, Noviembre 1986<br \/>\nWIENER Norber, <em>Inventar<\/em>, Tusquets Editores, 1995<br \/>\nFOLEY Vernard, <em>Leonardo y la Invenci\u00f3n de la Llave de Rueda<\/em>, Investigaci\u00f3n y Ciencia, Marzo 1998<br \/>\nGIORGIONE Claudio, LEONARDO DA VINCI, <em>The Models Collection, Museo Nazionale della Scienza e della Tecnolog\u00eda Leonardo da Vinci<\/em>, 2009<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Adolfo Garc\u00eda | Recientemente, de visita en Mil\u00e1n, dediqu\u00e9 unas horas a recorrer el Museo Nacional de la Ciencia y la Tecnolog\u00eda para ver las maquetas all\u00ed expuestas de algunas de las m\u00e1quinas proyectadas por el genial Leonardo da Vinci. 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