{"id":2107,"date":"2018-01-27T20:44:50","date_gmt":"2018-01-27T19:44:50","guid":{"rendered":"http:\/\/www.ccapitalia.net\/?p=2107"},"modified":"2024-03-25T18:23:40","modified_gmt":"2024-03-25T17:23:40","slug":"datos-censo-y-tabuladoras","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/ccapitalia.net\/?p=2107","title":{"rendered":"Datos, censo y tabuladoras"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"https:\/\/ccapitalia.net\/?page_id=2#agy\">Adolfo Garc\u00eda Yag\u00fce<\/a> | El tratamiento de los datos no es algo reciente, ni siquiera es una disciplina nacida a la luz de los progresos de la Edad Moderna. Las civilizaciones de la antig\u00fcedad ya gestionaban datos. En las tablillas cuneiformes de Mesopotamia podemos encontrar datos de producci\u00f3n agr\u00edcola e impuestos. Los romanos, por su parte, ya eran conscientes de la importancia del empadronamiento de la poblaci\u00f3n; y los chinos de hace miles de a\u00f1os manten\u00edan un preciso registro astron\u00f3mico. No obstante el punto de inflexi\u00f3n se produce a finales del Siglo XIX cuando se automatiza el c\u00e1lculo y tratamiento de los datos.<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/ccapitalia.net\/galeria\/main.php?g2_itemId=10701\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter\" src=\"https:\/\/ccapitalia.net\/galeria\/main.php?g2_view=core.DownloadItem&amp;g2_itemId=10701&amp;g2_serialNumber=1\" alt=\"\" width=\"520\" height=\"347\" \/><\/a><\/p>\n<p>En el Siglo XVII aparecen las m\u00e1quinas de c\u00e1lculo de <a href=\"https:\/\/ccapitalia.net\/galeria\/main.php?g2_itemId=10857\"><strong>Blaise Pascal (1623-1662)<\/strong><\/a> y <a href=\"https:\/\/ccapitalia.net\/galeria\/main.php?g2_itemId=10867\"><strong>Gottfried Leibniz (1646-1716)<\/strong><\/a>. Estos ingenios permit\u00edan <strong>operaciones aritm\u00e9ticas<\/strong> de suma, resta, multiplicaci\u00f3n y divisi\u00f3n. Ser\u00e1 durante la siguiente centuria cuando el c\u00e1lculo mec\u00e1nico alcance su madurez de la mano de <a href=\"https:\/\/ccapitalia.net\/?p=3928\"><strong>Charles Xavier Thomas de Colmar (1785-1870)<\/strong> y su aritm\u00f3metro aparecido el a\u00f1o 1822<\/a>. Sin abandonar el XIX, gracias al infatigable <a href=\"https:\/\/ccapitalia.net\/galeria\/main.php?g2_itemId=10981\"><strong>Charles Babbage (1791-1<\/strong><strong>871)<\/strong><\/a> y su inacabada obra, aparece el concepto de <strong>m\u00e1quina programable<\/strong>. En este siglo tambi\u00e9n aparecer\u00e1n las m\u00e1quinas especializadas en <strong>c\u00e1lculo algebraico<\/strong> como las de <strong>Leonardo Torres Quevedo (1852-1936)<\/strong>. En este escenario de mecanizaci\u00f3n del c\u00e1lculo, falta el complemento de los datos. La gesti\u00f3n mec\u00e1nica de \u00e9stos fue consecuencia de la necesidad de acelerar el tratamiento del und\u00e9cimo censo de EE.UU, en 1890. Con este fin fue convocado un concurso de ideas al que acudi\u00f3 <strong>Herman Hollerith (1860-1929)<\/strong>, un empleado de la propia instituci\u00f3n censal. Inspir\u00e1ndose en el telar programable con tarjetas perforadas de <a href=\"https:\/\/ccapitalia.net\/galeria\/main.php?g2_itemId=10955\"><strong>Joseph Marie Jacquard (1752-1834)<\/strong><\/a> y en la <a href=\"https:\/\/ccapitalia.net\/galeria\/main.php?g2_itemId=10975\">m\u00e1quina de Babbage (tambi\u00e9n programable con tarjetas perforadas)<\/a>, propuso automatizar el recuento censal con una m\u00e1quina a la que llam\u00f3 tabuladora. La tabuladora se alimentaba de tarjetas perforadas en las que previamente un empleado del censo hab\u00eda transcrito a peque\u00f1os agujeros la informaci\u00f3n de las encuestas censales. De esta forma, cada tarjeta <a href=\"https:\/\/ccapitalia.net\/galeria\/main.php?g2_itemId=10361\">reun\u00eda los datos de un ciudadano<\/a>: su sexo, procedencia, edad y estado civil, entre otros, e incluso algo impensable -y pol\u00edticamente incorrecto- en nuestros d\u00edas como la raza y las congregaciones religiosas. La tabuladora procesaba cada tarjeta detectando la presencia o no de un agujero y llevaba la cuenta de los perfiles del conjunto de ciudadanos.<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/ccapitalia.net\/galeria\/main.php?g2_itemId=10709\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter\" src=\"https:\/\/ccapitalia.net\/galeria\/main.php?g2_view=core.DownloadItem&amp;g2_itemId=10709&amp;g2_serialNumber=1\" alt=\"\" width=\"520\" height=\"336\" \/><\/a><\/p>\n<p>Aquellas m\u00e1quinas dieron paso un paso evolutivo al ser \u201cf\u00e1cilmente programables\u201d. Esta programaci\u00f3n aportaba flexibilidad para permitir usar la m\u00e1quina para la tarea que dese\u00e1ramos, por ejemplo en control de la producci\u00f3n, la planificaci\u00f3n de horarios de trabajo o las n\u00f3minas. Es lo que conocemos como <strong>l\u00f3gica cableada<\/strong> y en la colecci\u00f3n podemos observar un m\u00f3dulo que permite la programaci\u00f3n de una de estas m\u00e1quinas. R\u00e1pidamente, las tabuladoras tambi\u00e9n se emplearon para realizar operaciones aritm\u00e9ticas convirti\u00e9ndose en el centro de c\u00e1lculo de las grandes compa\u00f1\u00edas.<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/ccapitalia.net\/galeria\/main.php?g2_itemId=10699\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter\" src=\"https:\/\/ccapitalia.net\/galeria\/main.php?g2_view=core.DownloadItem&amp;g2_itemId=10699&amp;g2_serialNumber=1\" alt=\"\" width=\"520\" height=\"347\" \/><\/a><\/p>\n<p>Las tabuladoras dieron otro salto evolutivo con la introducci\u00f3n de la <a href=\"https:\/\/ccapitalia.net\/?p=4510\">tubo de vac\u00edo<\/a>. Aquel componente de cristal era fr\u00e1gil, pero muy silencioso en comparaci\u00f3n con los resortes y ruedas dentadas. <a href=\"https:\/\/ccapitalia.net\/galeria\/main.php?g2_itemId=18637\"><strong>La era electr\u00f3nica acaba de comenzar<\/strong><\/a>. L\u00f3gicamente, las tabuladoras no tardaron en ser totalmente electr\u00f3nicas siendo m\u00e1s r\u00e1pidas, fiables y protagonizando el punto final de la era mec\u00e1nica.<\/p>\n<p>En este momento, hacia la segunda mitad de los a\u00f1os cuarenta y principio de los cincuenta, aparecen los primeros ordenadores y con ellos el <strong>concepto de<\/strong> <strong>programa<\/strong> descrito a\u00f1os atr\u00e1s por Babbage y <a href=\"https:\/\/ccapitalia.net\/galeria\/main.php?g2_itemId=10969\"><strong>Ada Lovelace (1815-1852)<\/strong><\/a>, sin olvidar a <strong>Alan Turing (1912-1945)<\/strong>. Es decir, sobre una m\u00e1quina de prop\u00f3sito general, escribimos un programa donde se indica que hacer con los datos que vamos a introducir. L\u00f3gicamente, esta entrada de datos lleva impl\u00edcita una salida de datos. Es lo que conocemos como Entrada y Salida (Input-Output o I\/O). En aquellos primeros a\u00f1os, y hasta el comienzo de los a\u00f1os \u201980, ese proceso de Entrada y Salida de datos se apoya en tabuladoras. En efecto, como podemos comprobar en alguna pieza de la colecci\u00f3n, durante este (gran) periodo las tabuladoras se utilizan, por ejemplo, para imprimir <a href=\"https:\/\/ccapitalia.net\/galeria\/main.php?g2_itemId=10737\">recibos de impuestos<\/a>. Por supuesto, tambi\u00e9n se <a href=\"https:\/\/ccapitalia.net\/galeria\/main.php?g2_itemId=10757\">utilizan para introducir programas<\/a> en aquellos ordenadores. Este uso y m\u00e9todo de I\/O conformar\u00e1 una jerga que se ha venido utilizando durante a\u00f1os en inform\u00e1tica, y se ha utilizado durante mucho tiempo para definir perfiles profesionales: <a href=\"https:\/\/ccapitalia.net\/galeria\/main.php?g2_itemId=10733\"><strong>Perforador<\/strong> (de tarjetas)<\/a>, <strong>grabador<\/strong>, programador, analista\u2026 Ahora, con lo r\u00e1pido que va todo, sorprende comprobar que las tabuladoras hayan aguantado tanto.<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/ccapitalia.net\/galeria\/main.php?g2_itemId=10569\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\" aligncenter\" src=\"https:\/\/ccapitalia.net\/galeria\/main.php?g2_view=core.DownloadItem&amp;g2_itemId=10569&amp;g2_serialNumber=3\" width=\"520\" height=\"774\" \/><\/a><\/p>\n<p>La proliferaci\u00f3n de los tubos de imagen (monitores), teclados y los <a href=\"https:\/\/ccapitalia.net\/?p=3115\">soportes magn\u00e9ticos<\/a> hizo que careciera de sentido seguir usado m\u00e1quinas de tarjetas o de tabular. Poco a poco se fueron desconectando y pasando a la historia, pero no olvidemos que se concibieron para automatizar y sacar conclusiones de toda la masa de datos que hay dentro de un censo. Es, en definitiva, el <strong>Big Data del siglo XIX<\/strong>.<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/ccapitalia.net\/galeria\/main.php?g2_itemId=10332\">Colecci\u00f3n<\/a> | <a href=\"https:\/\/ccapitalia.net\/?p=2113\">M\u00e1quinas de C\u00e1lculo<\/a> | <a href=\"https:\/\/ccapitalia.net\/?p=3928\">El Aritm\u00f3metro<\/a> | <a href=\"https:\/\/ccapitalia.net\/?p=192\">Inicios de la Industria Inform\u00e1tica<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Adolfo Garc\u00eda Yag\u00fce | El tratamiento de los datos no es algo reciente, ni siquiera es una disciplina nacida a la luz de los progresos de la Edad Moderna. Las civilizaciones de la antig\u00fcedad ya gestionaban datos. En las tablillas cuneiformes de Mesopotamia podemos encontrar datos de producci\u00f3n agr\u00edcola e impuestos. 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