Hace más de cien años...
Tokio, capital actual y la ciudad más populosa del Japón, es la antigua Yedo, ó sea la «Puerta de la Bahía». Su actual nombre, sinónimo del chino Tonkín o «Capital del Este», data de 1869 desde que fue residencia del Mikado […] La superficie de Tokio viene á ser igual á la comprendida dentro del recinto fortificado de París […] En su centro hay una meseta rodeada de murallas grises y un foso de seis kilómetros de circuito, donde se halla el On-siro ó «Castillo Noble», que después de haber sido residencia del los Siogunes lo es ahora del Mikado. Las antiguas casas de los daimios que rodean el castillo, se han transformado en misnisterios, oficinas y escuelas. Fuera de esta población central, á si vez rodeadas por murallas y canales, se extiende la verdadera ciudad. Hacia el Esta se halla la parte más animada del barrio comercial. Allí se encuentra el “puente del Sol Naciente” ó Nipón-basi, considerado como el centro de los caminos del Japón, pues á partir de él se cuentan la distancias de todos los caminos del Imperio. En la parte más mercantil de Tokio está el arrabal de Ginza ó «de plata», cuyo aspecto recuerda el de las ciudades europeas. Sin embargo, la gran mayoría de las 250.000 casas de Tokio están construidas al estilo japonés. Tienen los tejados de tejas negras con rebordes blancos, puestos sobre enormes pilares que se tapan con tabiques de paja y madera armados en forma de puertas corredizas. De día todas estas casitas están abiertas, viéndose los Kamidama ó imágenes sagradas y las inscripciones en honor de los antepasados puestas sobre un altar. En un país como el Japón, donde tan frecuentes son los terremotos, estas casas de bambú y cartón con bastidores cruzados son menos peligrosas que las construcciones de piedra, aunque la menor chispa puede incendiarlas en un momento. Por este motivo se dice que las casas sólo duran seis años. «El fuego es la flor de Yedo», afirma un proverbio local. Al resonar el primer grito de alarma, los habitantes encierran los objetos de valor en almacenes de adobe con ventanas de hierro, contraídos de trecho en trecho en previsión de un desastre.
Texto e imágenes procedentes de la Novísima Geografía Universal de Onésimo y Eliseo Reclus. Editada en 1906 por La Editorial Española-Americana. Nouvelle Géographie Uuniverselle fue publicada en fascículos por la editorial Hachette entre los años 1876 y 1896 por Hachette. Posteriormente la obra se reunió en 19 volúmenes. La edición española consta de seis volúmenes y la traducción corresponde a Vicente Blasco Ibáñez, quien además es el autor del prólogo, fechado el 1 de mayo de 1906.
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